Barcelona Cultura

Cinta

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  • Fotografía: Estudio Rafael Vargas

Nombre del objeto silla de brazos
Título/ nombre propio Cinta
Autores / Participantes Ojinaga Erill, Carlos / dissenyador
Ojidecco / entitat productora / Barcelona, 1968 - 1970
New Look Española, SA / entitat productora / 1971 - 1975
Lugar de ejecución Barcelona
Datación 1968
Medidas 85 x 70 x 70 cm
Material acero inoxidable
madera
caucho de espuma
cuero sintético
Forma de ingreso donación
Fuente de ingreso Ojínaga SR, SA
Fecha de ingreso 1995
Número de registro MADB 135827

Descripción

El diseño de esta silla es fruto de una necesidad empresarial. En 1963, Carlos Ojínaga había puesto en marcha la empresa Ojínaga Decoración, dedicada a la decoración publicitaria. Uno de los clientes que heredó de sus experiencias profesionales anteriores fue Philips Ibérica, empresa para la cual había diseñado escaparates y stands para ferias desde 1949. Hacia 1964, con el propósito de fabricar unas furgonetas publicitarias para que Philips promocionase sus productos, creó un taller de planchistería que bautizó como Ojideco. Una vez terminadas las furgonetas, Ojínaga diseñó algunas piezas metálicas para aprovechar el taller. La silla Cinta es el primer mueble surgido de esta nueva política. El taller trabajaba con técnicas semiartesanales, adecuadas para fabricar piezas que no requiriesen una gran edición, como es el caso de adaptar furgonetas. La silla aprovechó estas técnicas, y su construcción, de aluminio en los primeros ejemplares y de acero inoxidable después, consistía en trabajar a mano el metal para darle forma.

En lo que respecta a la trayectoria profesional de Carlos Ojínaga, esta silla pone de manifiesto un cambio de orientación: además de continuar dedicándose a la decoración publicitaria (diseño y montaje de stands y escaparates) y a la decoración comercial (diseño y construcción de tiendas, oficinas, hoteles, cafeterías), incorporó el universo doméstico a su actividad de decorador.
En efecto, la silla Cinta es un mueble de comedor que se complementa con una mesa, también de comedor, que nunca llegó a fabricarse en serie, y Ojínaga a menudo la colocó acompañando muebles de estilo totalmente diferente, incluso con piezas de anticuario, o para otras funciones distintas de la inicialmente pensada, como lugares de trabajo, recibidores, acompañando un secreter, etc.
En cuanto al concepto de diseño que inspiró la silla, es relativamente figurativo, hasta donde puede serlo una pieza de mobiliario. El metal se ha tratado como una cinta, una franja de tejido que parece blanda y que se mueve circularmente en el espacio "entrelazándose", como le gusta decir a su autor, y configura las partes que soporten el asiento de una silla ¿que parece un taburete¿, los brazos y el respaldo. Aunque se puede reseguir la trayectoria de la cinta, que siempre es continua, el conjunto se ve dividido en dos partes totalmente diferenciadas: la que corresponde a las patas, por un lado, y la que compone brazos y respaldo, por otro.

Brutalista de concepto, como muchos de los proyectos de interiorismo de Ojínaga, la silla Cinta se integra perfectamente en las tendencias de la corriente pop en diseño. Por esto vale la pena destacar el concepto figurativo que la inspira: un material duro, como lo es el metal, capaz de soportar el peso de una persona sentada y de hacer de patas de la silla, pero lo bastante maleable como para que se doble y se entrelace como una cinta. El propio nombre de la silla reafirma este sentido figurativo, aunque lo representado no sea otra cosa que un material y un tratamiento estructural. Este figurativismo, sumado al brutalismo del efecto obtenido -por otro lado muy coherente con el concepto de diseño-, pero también al blanco sintético de la piel del tapizado, hacen de esta silla un modelo muy representativo del pop que se cultivó a finales de la década de los sesenta.
A medio camino entre la pieza única y la producción en serie, nunca ha sido un mueble de consumo masivo. En Barcelona, el propio Ojínaga colocó doce o trece unidades, y, en el resto de España, al menos unas ciento veinte unidades de la silla y unas diez mesas de comedor. Su exportación tuvo cierto éxito, siendo Estados Unidos el país que más unidades ha adquirido.
La pieza que hay en la colección del museo fue especialmente realizada por Ojínaga SR, SA, en 1995, a partir de una pieza de 1968.

Anna Calvera
Fotografía: Estudio Rafael Vargas

Ajuntament de Barcelona