Charola
Volver al listado| Nombre del objeto | bandeja |
|---|---|
| Título / Nombre propio | Charola |
| Autores / participantes |
Aguilar Borràs, Francisco Javier / disseny Albors Cardesa, Joan / disseny Canosa Magret, Josep Lluís / disseny DAI / producció / Barcelona: 1970 |
| Lugar de ejecución | Barcelona |
| Datación | 1970 |
| Dimensiones | 2 x 45 x 36 cm |
| Material | poliéster |
| Ingreso | donación Joaquim Prats Aragonès,1995 |
| Número registro | MADB 135891 |
Descripción
La bandeja Charola sirve únicamente para trasladar alimentos. Realizada con resina de poliéster moldeada, tiene forma rectangular e incorpora seis compartimentos en los que encajan el plato, el vaso, los cubiertos, la servilleta, la bebida, el pan y el postre. El título es el nombre genérico que se utiliza en Sudamérica para designar las bandejas. Las bandejas convencionales son normalmente planas, de manera que llevarlas llenas de alimentos en sus correspondientes platos no es nada cómodo, porque éstos se desplazan. También existen bandejas con encajes para intentar limitar el movimiento de los objetos por la superficie, pero la forma de la bandeja y la de las piezas que se colocan sobre ellas no siempre coinciden, por lo que, a menudo, esos compartimentos son más un problema que una solución. La bandeja Charola forma parte del diseño de un sistema para transportar alimentos que incluía una segunda fase que no llegó a realizarse y que consistía en el diseño de unos envases de cartón tratado, de un solo uso, que encajaban perfectamente en la bandeja y en los que se debía colocar la comida. Además de facilitar al usuario la tarea de transportar alimentos sin derramar nada, este sistema garantizaba la máxima higiene, pues bastaba tirar los recipientes y la bandeja quedaba limpia y lista para un nuevo uso. Desgraciadamente, no existen ni siquiera las maquetas de este packaging. La utilización del plástico y de otros materiales sintéticos para la fabricación de muebles y otros productos de uso cotidiano es una de las aportaciones del diseño de los años sesenta de estética pop. Su importancia se pone de manifiesto, por ejemplo, en la gran influencia que tuvieron los experimentos de los diseñadores italianos con los muebles hinchables, de goma espuma y de porexpan. Plástico era sinónimo de moderno. Este material aceptaba todo tipo de formas y colores, no necesitaba acabados posteriores, soportaba bien los golpes y se limpiaba fácilmente. Todas estas consideraciones están presentes en Charola, que combina la estética pop y la voluntad de dar solución a un problema real. Aunque se preveía presentarla en cinco colores (blanco, rojo, amarillo, marrón y verde), Charola sólo tuvo una reducida tirada y no se llegó a encargar la segunda parte. Oriol Suarez
