Taula Tv
Volver al listado| Nombre del objeto | carro de mano |
|---|---|
| Título / Nombre propio | Taula Tv |
| Autores / participantes |
DAI / producció / Barcelona: 1970 - 1975 Fochs, Carles / disseny Prats Aragonés, Joaquim / disseny |
| Lugar de ejecución | Barcelona |
| Datación | 1970 |
| Dimensiones | 37 x 73 x 43 cm |
| Material |
fibra de vidrio poliéster |
| Ingreso | donación Joaquim Prats Aragonès, 1995 |
| Número registro | MADB 135887 |
Descripción
Este carrito aprovecha las capacidades plásticas y funcionales de la resina de poliéster reforzada con fibra de vidrio para resolver la pieza sin recurrir a ningún otro material. La forma del carrito nace de la voluntad de alojar en él un televisor que no tenía por qué ser siempre del mismo tamaño, de ahí la generosidad del volumen, que se aprecia ligeramente troncocónico para facilitar la salida de la pieza en el desmolde. Por otro lado, para darle más usos, se incorporó la obertura central para revistas y aligerar, así, la forma resultante. El plano horizontal tiene el perímetro que sobresale para evitar el deslizamiento del televisor con el movimiento, ya que la mesa puede desplazarse gracias a cuatro ruedas fijadas en la parte interior de las esquinas de la mesa mediante ángulos metálicos, lo que además produce una línea de sombra en el contacto con el suelo y aligera visualmente la percepción de la pieza. El material era muy importante, ya que el uso del plástico permitió conseguir formas imposibles hasta entonces con un solo molde. La resina de poliéster reforzada con fibra de vidrio era muy fácil de enmoldar y ofrecía una cara de buena calidad a costa de otra peor, que permanecía escondida en todos los diseños. El acabado exterior de la pieza se conseguía con una aplicación de gelcoat en el molde, capa pictórica que facilitaba el desmoldamiento y que le proporcionaba la brillantez. El carrito nació como un mueble para el televisor y llenó un vacío en el mercado, ya que los televisores se colocaban en los muebles del comedor o de la sala, aprovechando un espacio no pensado para esta función, sin ninguna posibilidad de movimiento y a una altura demasiado elevada. En aquellos momentos surgieron nuevas propuestas de mobiliario, fruto del replanteamiento de los cánones sociales establecidos, que supusieron un soplo de aire fresco en la forma de ver y vivir el diseño. La influencia del movimiento pop de los años sesenta proponía una ruptura con el establishment y una valoración de todo lo efímero, materializado en el mobiliario hinchable, de cartón, de espuma o de resinas plásticas. Piezas como el asiento Sacco (1969) o la silla Cantilever 290 de Steen Østergaard (1970), o las propuestas de grupos como Archigram o Alchimia supusieron un revulsivo y se convirtieron en el caldo de cultivo de piezas como Mesa TV. La validez de la pieza está íntimamente relacionada con la evolución de la tecnología. Ofrecer movilidad al televisor y una altura apropiada para el usuario del aparato fue un gran paso, pero la incorporación, al cabo de unos años, del reproductor de vídeo al uso cotidiano desterró la Mesa TV, ya que no podía asumir esta nueva función. El éxito comercial fue notable, dado que se hicieron tiradas largas y se distribuyó a millares. La aceptación de la Mesa TV se debía, por un lado, a las ventajas que ofrecía en la distribución, es decir, ligereza y resistencia, y por otro, al coste a que se podía ofrecer (3.300 pesetas en noviembre de 1970). Los problemas derivados del paso del tiempo, como el hecho de que el plástico amarilleara al contacto con la luz solar o que se descantara no hicieron disminuir las ventas. Esther Ferrer
Historia del objeto
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