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CM

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CM
Nombre del objeto lámpara de mesa
Título / Nombre propio CM
Autores / participantes Polinax (1965 - 1982) / producció / Vilanova i la Geltrú, Barcelona: 1970-1980
Gres / producció / Barcelona: 1980-1998
Fudegree, SL / producció / Sant Cugat del Vallès; Barcelona: a partir de 1998
Alfonso Milá (1924 - 26-5-2009) / disseny
Federico Correa (1924 - 2020) / disseny
Lugar de ejecución Barcelona
Datación 1970
Dimensiones 68 x 44 x 44 cm
Material acero
latón
tejido
Ingreso donación Gres SA, 1994
Número registro MADB 135598

Descripción

El origen de esta lámpara parte de un análisis de la tradición y de sus objetos más recurrentes, en este caso la pantalla de papel cónica y las lámparas con bombilla incandescente. Como en muchas otras de sus obras, Correa-Milá se fijaron en una tipología antigua que todavía les parecía válida y propusieron su actualización. Antes de 1970, los diseñadores de habían trabajado la lámpara de sobremesa desde la perspectiva de los nuevos materiales (los plásticos de las pantallas en las lámparas de diseñadores como Joan Antoni Blanc, los vidrios de colores de Miguel Milá, y la lámpara pop-constructivista con una esfera de metacrilato (MADB135.521) de Rafael Carreras en una época algo más conceptual del diseño barcelonés son algunos ejemplos). La vieja pantalla de papel o de pergamino había quedado arrinconada por el discurso de la modernidad. En la carrera de Correa y Milá, el período 1966-1974 no fue una etapa precisamente historicista, sino todo lo contrario. Lejos quedaba la investigación sobre la memoria y la confortabilidad burguesa llevada a cabo en el restaurante Reno, en la fábrica Godó y Trias, en el club del Colegio de Arquitectos de Cataluña en Barcelona o a través de los muebles hechos con caña de Manila y mimbre. La cultura barcelonesa del diseño, dentro y fuera de la escuela arquitectónica de Barcelona, vivía un período de renovación y se preparaba para emprender una vanguardia bastante autóctona, vinculada al arte conceptual y a la comprensión semiológica de los objetos de uso. Fue entonces cuando se desarrolló también un pop tardío y refinado, visible, por ejemplo, en una obra tan emblemática como el restaurante Flash Flash, en la zona de Tuset Street (Barcelona), obra de los arquitectos Correa-Milá y del fotógrafo Leopoldo Pomés. Este restaurante corroboraba lo que ya había anunciado la delegación Olivetti de Badalona y que Federico Correa resumiría años más tarde como el agotamiento del referente milanés en la comprensión del legado del Movimiento Moderno. En este contexto, la pregunta por la vigencia de la pantalla de papel y la bombilla incandescente sorprende, excepto por el hecho de que había sido un tipo de planteamiento muy habitual en la manera de hacer de estos autores. Es una actitud prudente y mesurada consistente en reconocer los valores no superados de determinadas piezas tradicionales. De todas las bombillas disponibles entonces en el mercado, la incandescente les parecía la más adecuada para ejercer de punto de luz en determinadas situaciones, ya que la calidez de su iluminación no había sido superada por ninguna otra. A su vez, la pantalla troncocónica también parecía muy cómoda porque proporciona luz directa verticalmente y protege lateralmente la vista. Redescubierta la vieja pantalla y comprobadas las ventajas de la bombilla incandescente, ya sólo era preciso inventar un pie, y aquí sí que la intención de “rotundidad” que Correa-Milá buscaban en sus proyectos durante esta etapa se puso plenamente de manifiesto. El pie tiene una base cuadrada de latón, cuya diagonal es tan larga como el diámetro de la pantalla. De la base surgen dos cintas de latón que se curvan hasta sostener el portalámparas, la instalación eléctrica y las varillas que sostienen la pantalla. Las diversas piezas se unen siempre por tangencia y evitan cualquier punto de encuentro en ángulo recto. El efecto en alzado es un juego de líneas paralelas que se buscan las unas a las otras. En cuanto a los acabados, el latón, extraordinariamente pulido, con una perfección de sólo se obtiene por procedimientos industriales, abre un juego de reflejos que sugiere el alargamiento del pie hasta convertirse en una lámpara de pie. El resultado explica porqué muchos años más tarde, cuando las administraciones democráticas renovaron sus dependencias (Generalitat de Catalunya, Juzgados, Fiscalía, etc.), la lámpara CM era el recurso más cómodo en cualquier espacio (despachos, recibidores, salas de espera y casas privadas). No debe sorprender esta versatilidad entre los diversos tipos de espacios y necesidades. Fue Emma Dent Coat la que primero se dio cuenta de que un rasgo distintivo del diseño barcelonés era no hacer ninguna diferencia entre los espacios de trabajo y los domésticos. De hecho, durante muchos años ha sido la única lámpara moderna verdaderamente clásica y, por tanto, intemporal. Actualmente hay tres modelos en catálogo: la versión de pie, la de sobremesa, que es la original, y la versión aplique. En 1973, a raíz del proyecto de interiorismo del restaurante Il Giardinetto (Barcelona), Correa-Milá diseñaron una versión más pequeña de la lámpara de sobremesa para que pudiera hacer pareja con CM o para ser colocada a pares. CM de sobremesa y de pie se venden todavía en dos acabados de latón dorado y cromado. Anna Calvera

Bibliografía

El peso de la experiencia: Miguel Milá, Federico Correa y Alfonso Milá (1996). Diseño interior, 49, p. 48-49

Correa, F. (1997). Correa & Milá: arquitectura 1950-1997 [catàleg d'exposició]. Barcelona: Col·legi d'Arquitectes de Barcelona, 132

Del món al museu. Disseny de producte, patrimoni cultural. Museu del Disseny. Barcelona: Ajuntament de Barcelona, 2014. 978-84-9850-617-4., 151, 151

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