S 5
Volver al listado| Nombre del objeto | silla de brazos |
|---|---|
| Título / Nombre propio | S 5 |
| Autores / participantes |
Casablancas Muntañola, Jordi (1940 - 2001) / disseny Mobles i Decoració Casablancas / producció / Esparraguera, Barcelona: 1979-1983 |
| Lugar de ejecución | Esparreguera |
| Datación | 1979 |
| Dimensiones | 77.5 x 50 x 48 cm |
| Material |
cuero roble |
| Ingreso | donación Jordi Casablancas Muntañola, 1995 |
| Número registro | MADB 135723 |
Descripción
Silla de brazos realizada con listones macizos de madera de roble de sección cuadrada. Su anchura responde a la configuración de butaca, y su solidez estructural permite eliminar el travesaño delantero. El asiento de cuero va tensado y encajado alrededor del marco del asiento. El respaldo consiste en una simple banda de cuero encaramada a los montantes traseros cortados en sección octagonal en la parte superior. Este asiento es una versión actualizada de los populares sillones fraileros que durante siglos amueblaron casas y palacios. Eran asientos funcionales, austeros y duraderos que proporcionaban cierto confort con un mínimo de mantenimiento. La linealidad y verticalidad de este antecesor se adecuaba muy bien a la filosofía de diseño de Casablancas, así como también a la maquinaria de que disponían sus talleres, preparados en principio para el corte y encolado de piezas planas. Este modelo tuvo un gran éxito y se amueblaron dos hoteles en Andorra y Llesuí, lo que se relaciona con la popularidad que los muebles de Casablancas alcanzaron en las zonas de montaña, donde eran de adquisición obligada para la segunda residencia. La construcción en madera y el aprovechamiento del espacio que este tipo de viviendas requiere hacía que clases sociales con poder adquisitivo, que decoraban su residencia urbana con estilos históricos tradicionales, estuviesen dispuestas a hacer concesiones a la modernidad a la hora de equipar el lugar de vacaciones. Ésta es la rendija a través de la cual el mueble moderno penetró en unos sectores habitualmente conservadores en materia de gusto. Como observa Casablancas, esta curiosa disociación no era exclusivamente un fenómeno catalán, sino que se extendía a otras zonas de la península, como por ejemplo Madrid y el País Vasco, unos lugares donde, durante los años setenta, sus muebles gozaron de un gran éxito comercial. Isabel Campi
