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Super T

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Super T
Nombre del objeto pluma estilográfica
Título / Nombre propio Super T
Autores / participantes Portús Ribas, Manuel / disseny
Super T / producció / Torelló, Barcelona: 1960 - 1971
Lugar de ejecución Torelló
Datación 1960
Dimensiones 14 cm
Material acero
celuloide
oro
Ingreso donación Joan Llusà d'Abadal, Maria Vallès, 1995
Número registro MADB 135808

Descripción

La fábrica Super T fundada por Manuel Portús Ribas en Torelló hacia 1942 es un buen ejemplo del tipo de empresas que nacieron durante la fase más oscura de la posguerra y que aprovecharon la situación de aislamiento en que se encontraba la economía del país para fabricar unos artículos de consumo que, antes de la guerra, se importaban. Los instrumentos de escritura y el material de oficina fueron un sector que se vio favorecido por la situación. Como ha puesto de manifiesto José M. Faerna, director de la revista Diseño Interior, la fabricación de estilográficas constituye una actividad muy especial dentro del sector secundario. Siempre se ha movido entre dos polos: la industria en sentido estricto, que exige innovación e inversión tecnológica para mejorar los procesos de producción, y la artesanía de precisión para la confección de plumines y algunos acabados de los cuerpos. Tan pronto se resolvió la cuestión del funcionamiento, es decir, el procedimiento de carga --un depósito de tinta que no se derramase y el entintado regular del plumín (son las innovaciones de las décadas de los años veinte y treinta)--, la estilográfica tuvo bien definidas sus características principales. A finales de la década de los veinte era ya un objeto claramente personalizado, elemento de expresión individual que podía vehicular perfectamente los modelos y las expresiones del lujo personal a través de su aspecto. Por esta razón, las plumas estilográficas –como los frascos de perfume, las pitilleras, las carteras y monederos o los artilugios de maquillaje– formaban parte de esa clase de objetos en los que dominaba el art déco y, como tales, han quedado al margen de la historia y las preocupaciones del diseño industrial propiamente dicho. Así pues, son unos objetos que, a pesar de haberse fabricado con mentalidad de gran industria, mantienen el carácter de arte decorativo moderno, cosa que refuerzan tanto los materiales empleados como el recurso a procesos de producción artesana. Materiales tan nobles como el oro y la plata conviven perfectamente con diversos tipos de plástico –celuloide, baquelita, plexiglás– que se adoptaron para la fabricación de cuerpos y otros componentes a medida que surgían. Cuando Manuel Portús inició la fabricación de plumas estilográficas quiso hacer un artículo de lujo. Por ello, el oro es el material dominante, desde el plumín hasta el clip y el capuchón. Ricardo Gurina, competidor suyo, explicaba esta política empresarial en los siguientes términos: “Portús pretendió crear unas piezas de alto nivel, calidad y prestigio. Sin miedo al fracaso, les aplicó el elevado precio que les correspondía y consiguió un mercado importante en un determinado sector, compitiendo con las marcas más importantes del mundo. La fina sensibilidad del Sr. Portús y el cuidado que ponía en todos los detalles que rodeaban sus productos fue lo que lo hizo triunfar.” De hecho, se vendieron muchas plumas a pesar de ser muy caras: costaban unas doscientas pesetas en la década de los cincuenta, mientras que en 1968 costaban ya 368 pesetas. Portús incrementó el prestigio de sus estilográficas incorporando el valor de la durabilidad, un argumento fácil de entender en un mercado paupérrimo como el español. La garantía duraba toda la vida: cualquier reparación, independientemente del tiempo transcurrido desde la adquisición, era siempre gratis. La primera Super T –el modelo 40- salió al mercado en 1943, y en 1952 lo hizo la Super T Gester, mientras que en 1955 apareció la Super T 60. También había un modelo más modesto, la 20, comercializada en los años cincuenta, que tenía el capuchón de color negro combinado con acero brillante y estaba claramente inspirada en la Waterman, entonces de moda. El modelo 40 tenía el cuerpo negro, primero de ebonita y después de celuloide, y el capuchón estaba chapado en oro. El modelo 60 era todo chapado en oro (en 1957, por ejemplo, valía 605,50 pesetas). En todos los modelos, los plumines eran de oro y estaban muy escondidos en la embocadura, siguiendo el ejemplo de la Parker 51. En cuanto al cuerpo, todas eran aerodinámicas, como la Parker 51, el referente de la elegancia en el diseño de plumas de la época. En 1960 Portús modificó el catálogo y concentró los esfuerzos en un único modelo, la Super T, que presentó a la primera edición de los Premios Delta de ADI/FAD. El arquitecto y diseñador Rafael Marquina rediseñaba entonces la fachada de la fábrica de Torelló y animó a Manuel Portús a presentarse. Aquella edición pretendía localizar los productos industriales que ya existían y que destacaban por el cuidado en el diseño. La Super T obtuvo veinticuatro votos por los motivos siguientes: “La novedad desde el punto de vista del diseño consiste en el hecho de que se suprime la unión tradicionalmente existente entre la embocadura, es decir, la parte donde se aloja el plumín, y el resto de la pluma. Esto permite que el diseño exterior se obtenga de un solo trazo radial. Es decir, con un solo punto de giro y no con unos cuantos como se hacía hasta ahora. Además, está provista de un nuevo tipo de control de llenado del depósito.” Habían aparecido los cartuchos de tinta y todas las estilográficas se adaptaban al nuevo procedimiento. La Super T de los años sesenta tenía el cuerpo de celuloide y era de diversos colores. La pieza que hay en el museo es verde. El culotte del cuerpo seguía siendo redondo, fiel a las formas aerodinámicas, aunque, como destacaban en ADI/FAD, el perfil global había simplificado mucho la línea. La volandera de acero era muy sutil, de menos de 1 mm. En cuanto al plumín, la referencia a la Parker 51 había desaparecido totalmente. En el nuevo modelo, el plumín está completo; incluso es el elemento que lleva la marca, un escudo grabado, marca de la empresa, y una T en palo seco. El capuchón estriado y el clip siguen estando chapados en oro. En el diseño del clip se aprecia muy bien la geometrización de las formas destacada por ADI/FAD. Dos pequeños perfiles paralelos dibujan la curva de unión con el capuchón y se pliegan para formar la pinza. Que el capuchón termine en un botón negro que lo secciona es una concesión a las tendencias del momento impuestas por la Parker 45, la primera pluma con carga de cartuchos que marcó el fin del estilo streamline. Anna Calvera

Historia del objeto

Premis: Delta d'Or, 1961, ADI/FAD, Barcelona.

Bibliografía

ADI FAD (1961). Barcelona: ADI/FAD

Todos los Premios Delta de ADI FAD (1989). Ardi, 11, 196-199

Celdrán, P. (1995). Historia de las cosas. Madrid: Ediciones del Prado, 280-281

Corredor-Matheos, J. (1997). El disseny industrial. Dins Disseny, vestit, moneda i medalles (p.11-81). Barcelona: L'Isard, 32

Exposición ADI / FAD. Cuadernos de arquitectura. (1961), 46, p.33-37

II Exposición de diseño industrial en España (1970). Madrid: Exco, Ministerio de la Vivienda, Dirección General de Arquitectura, 10

Faerna, J.M. Artesanía de precisión: la escritura en los márgenes del diseño. Diseño interior, 56, 82-95

Gurina Pérez, R. (1993). Reviviendo páginas históricas en torno a la pluma estilográfica de fabricación española. La Papelería, 55, 18

Perucho, J. (1961, desembre 2). El diseño industrial. I Salón Nacional del Hogar y la Decoración. Destino, 1269, p. 49, 49

25 años de diseño industrial: los Premios Delta (1986). Barcelona: Gustavo Gili, SA, ADI FAD, 22

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