tenaza de hielo
Volver al listado| Nombre del objeto | tenaza de hielo |
|---|---|
| Autores / participantes |
Ricard Sala, André / disseny Mobles 114 / producció / Barcelona: a partir de 2001 Norda / producció / Barcelona: 1990 - 1992 Olivia Ricard & Cia S.C.P. / producció / Barcelona: 1999 - 2001 Arce / producció / Barcelona: 1964 - 1974 Acinox / producció / Gavà, Barcelona: 1993 - 1998 |
| Lugar de ejecución | Gavà |
| Datación | 1964 |
| Dimensiones | 22.5 x 4 x 1.5 cm; 12.6 x 4.3 x 1.6 cm |
| Material | colopolímero de estireno, butadieno y acrilonitrilo |
| Material / técnica | Resina ABS |
| Ingreso | donación, 1994 |
| Número registro | MADB 135414 |
Descripción
Entre los diseños más representativos del trabajo de André Ricard se encuentran estas pinzas para hielo realizadas en 1964. Se trata de un pequeño objeto de una sola pieza fabricada con plástico enmoldado. La forma es, como en la mayoría de las pinzas tradicionales, similar a dos dedos y al arco que crean el pulgar y el índice. El diseño antropomorfo hace funcionar la pinza como una prótesis simple que, bajo la presión de los mismos dedos, sujeta el objeto (en este caso, cubitos de hielo). No obstante, si bien se basa en la pinza tradicional, el diseño de Ricard incorpora una modificación sustancial: los dedos de la pinza están arqueados, de manera que los extremos se tocan y, aproximadamente a la distancia del último tercio, se sitúa un travesaño de unión entre las dos barritas. De este modo, la pinza de Ricard actúa al revés que la pinza tradicional, es decir, la presión de los dedos abre las extremidades para poder coger el cubito, y es en situación de reposo que la pinza lo sujeta. Para liberar de nuevo el cubito, sólo hay que hacer una leve presión. Lo que el diseñador ha conseguido con este diseño es que, con un objeto fabricado de una sola pieza, se varía el mecanismo de prensión. Con la pinza tradicional hay que ejercer una presión constante para coger el cubito. Con la nueva pinza sólo se ejerce presión cuando se coge o se deja. Es la presión del plástico lo que lo mantiene sujeto durante el desplazamiento. André Ricard ensayó el funcionamiento de este pequeño utensilio mediante prototipos realizados en metal. En el modelo de plástico definitivo depuró la forma e incorporó unas muescas en los extremos de las barras que actúan de dedos para asegurar, aún más, la sujeción del cubito. La pinza fue producida en plástico surlin flexible por la empresa Arce en azul, amarillo, rojo, verde y blanco. Más tarde se ha editado en una gran diversidad de colores y el surlin ha sido sustituido por el ABS. En este objeto, el diseñador ha combinado su voluntad de aportar alguna mejora funcional a un utensilio común y un tipo de aplicación del ingenio que no hace más complejo el objeto sino que lo simplifica. La intención y el resultado se ajustan ejemplarmente con la concepción del diseño que defiende su autor. Por un lado, su admiración por los pequeños artefactos que nos ha dejado la tradición artesana y popular, que Ricard transforma en referencias de un diseño adecuado a las necesidades humanas. Así, "un peine, unas tijeras o una pinza son objetos que nos resultan esenciales, que utilizamos, en cierta manera, como prótesis para completar nuestra incompleta anatomía". El papel del diseñador industrial consistiría en reinventar este mundo de objetos necesarios mejorándolos hasta donde sea posible y adaptándolos a los materiales y las condiciones de fabricación industrial. En palabras suyas: "Sólo podemos hablar de auténtico diseño cuando la forma que se da a un objeto útil es la más simple y la más sensata para que pueda cumplir perfectamente la función a la que está destinado". Precisamente es lo que Ricard nos propone al aprovechar las cualidades flexibles del plástico para simplificar la pinza para cubitos. El diseñador japonés Kenji Ekuan, comentando la citada pinza en este proceso de simplificación que lleva a Ricard a recrear los objetos sencillos, dice: "La adecuación entre mensaje y propósito" es el propio de un "diseño claro" basado en un "uso comprensible, materiales comprensibles, mecanismo y estructura comprensibles, efecto comprensible y una orientación comprensible respecto a la época". Efectivamente, en la concepción estética de Ricard, la belleza es el resultado de la depuración formal y, a su vez, ésta lo es de la simplificación funcional. Las pinzas para hielo merecieron la distinción del Delta de Oro ADI/FAD en el año 1964, y, juntamente con el cenicero Copenhagen (MADB 135410 –MADB 135412; MADB 136082 – MADB 136084) ha sido uno de los diseños de André Ricard más publicitado en exposiciones y publicaciones. Con diversos cambios de editor (Arce, Norda, Acinox, Olivia Ricard & Cía. y Mobles 114) y de nombre, estas pinzas han estado presentes en el mercado y constituyen la pieza más económica entre los objetos más "clásicos" del diseño catalán. Oriol Pibernat
Historia del objeto
Premio Delta Oro, ADI-FAD, 1964
Bibliografía
Todos los Premios Delta de ADI FAD (1989). Ardi, 11, 196-199
Capella, J., Larrea, Q. (1991). Nuevo diseño español. Barcelona: Gustavo Gili SA, 56
André Ricard. El peso de la experiencia (1995). Diseño interior, 42, 100-101
Giralt-Miracle, D. (1971). El diseño industrial en Cataluña. Cuadernos de arquitectura, 82, p.48-54
Suárez, M. (1998). Entrevista. André Ricard. Experimenta, 20, p.87-94
25 años de diseño industrial: los Premios Delta (1986). Barcelona: Gustavo Gili, SA, ADI FAD, 56
