Muraleta
Volver al listado| Nombre del objeto | azulejo |
|---|---|
| Título / Nombre propio | Muraleta |
| Autores / participantes |
Pey Estrany, Santiago (1917 - 2001) / disseny Ramon Casals / producció / Barcelona:1962 - 1964 |
| Lugar de ejecución | Barcelona |
| Datación | 1962 |
| Dimensiones | 15 x 15 x 0.8 cm |
| Material / técnica | prensado hidráulico |
| Ingreso | donación Santiago Pey Estrany, 1994 |
| Número registro | MADB 135562-0 |
Descripción
En 1961 Santiago Pey diseñó dos modelos de baldosas de 15 x 15 cm en relieve que produjo Ramon Casals al año siguiente a partir de unos prototipos hechos sobre piezas de madera rebajada. Se concibieron para revestir muros, tanto interiores como exteriores, y la serie se fabricó hidráulicamente a presión. Este procedimiento industrial tradicional se hizo con la finalidad de obtener un producto de revestimiento más barato que las baldosas de gres, que ya empezaba a ser el material más utilizado para ese tipo de elementos decorativos. Para identificar los dos modelos se puede hablar de uno “geométrico” y otro “orgánico”. El modelo de formas geométricas presenta diferentes planos rectangulares irregulares en relieve. El modelo de formas orgánicas consiste en unos relieves de superficies ondulantes. Las formas geométricas sólo coinciden colocadas en una dirección, sea vertical u horizontal. En cambio, las formas orgánicas admiten ser encaradas en cualquier dirección y obtener una combinación ilimitada de relieves en la pared. Existía una gama de variantes de color de baja intensidad, apastelados, muy característica de la pasta pigmentada de la baldosa hidráulica. Los ejemplares del museo son gris claro y gris negro, en el caso del modelo geométrico, y verde agua y rojo siena en el modelo de motivos ondulantes. Los esbozos y planos que documentan el proceso de diseño de las baldosas murales (depositados en el Fondo Santiago Pey del museo) muestran el estudio de una docena de diseños y variantes diferentes que finalmente se concretaron en los dos modelos descritos. Los esbozos también permiten ver estudios de medidas de la baldosa y, sobre todo, las combinaciones que surgen de combinar los diseños. Estos estudios de composición recuerdan inevitablemente los ejercicios y las resoluciones plásticas de planos, contraplanos, contrastes, etc., vinculados a la tarea pedagógica de Josef Albers o Max Bill y, más precisamente, a los llamado “elementos catamétricos” del curso que dictaba Tomás Maldonado en Ulm en aquellos mismos años. Sobre esta cuestión se puede afirmar que Pey era un diseñador bien informado y que estaba en sincronía con los fenómenos internacionales de diseño. De todos modos, el diseño final opta por soluciones menos rígidas y más orgánicas que las derivadas, por ejemplo, de los programas formales de la “ciencia” proyectual que perseguía Maldonado. Además, el efecto de los relieves conseguido por Pey (la topografía mural, podríamos decir) es fundamentalmente decorativo. De hecho, la función decorativa de los revestimientos será asumida sin muchos complejos en la edificación de la época incluso por arquitectos del Grupo R, como Antoni de Moragas. Estas baldosas son representativas del gusto decorativo del momento, pero también de las condiciones en que se producían algunos de aquellos primeros diseños de finales de los años cincuenta y principios de los sesenta. Nos referimos, sobre todo, al papel de los arquitectos e interioristas como impulsores de nuevos productos ante las dificultades de equipar y ambientar las casas con criterios de modernidad contando sólo con los productos que se comercializaban. “Esta actitud de descontento por parte del arquitecto –escribió el mismo Pey en 1960– ha sido otra de las causas que ha hecho nacer el diseño: la insatisfacción de las formas industriales por parte de quienes habían de aplicarlas.” Es el caso de piezas tan emblemáticas como la silla Barceloneta (1954) (MADB 135395) de Federico Correa y Alfonso Milá, la lámpara de suspensión (1957) (MADB 135748, MADB 136073, MADB 136677) de José Antonio Coderch o la lámpara de pie TMC (1960) (MADB135.619) de Miguel Milá, por citar sólo algunos ejemplos notables. Muchos de los nuevos productos partían de la iniciativa del diseñador, que además tenía que implicarse en la producción y la comercialización, las más de las veces como editor. Esta implicación con el producto resultante de un diseño que no parte de un encargo convencional sino junto con el racionalismo de los años veinte más bien de un autoencargo es aplicable también a algunos diseños de Pey, y probablemente a éste que estamos comentando. Dado su uso como revestimiento de muros, la idea inicial fue bautizar este producto con el nombre de Muraleta –que es en realidad como se conoce este elemento–, pero se tuvo que desestimar la propuesta por la coincidencia con otro nombre comercial en el sector de los materiales de la construcción. Este producto, que se presentó como novedad en el IX Salón del Hogar Moderno de 1961 y se produjo hasta 1964, se aplicó tanto a interiores como a exteriores, en residencias particulares, despachos y locales comerciales, porterías y fachadas de edificios de viviendas. Aún hoy es posible encontrar algunos edificios de Barcelona donde se conservan las baldosas Muraleta. Oriol Pibernat
Bibliografía
Pey, S. (1960). Problemes de disseny. Serra d'or, 11, p.37-39
