Temps
Volver al listado| Nombre del objeto | calendario |
|---|---|
| Título / Nombre propio | Temps |
| Autores / participantes |
DAI / producció / Barcelona: 1969 - 1973 Fochs, Carles / disseny Prats Aragonés, Joaquim / disseny |
| Lugar de ejecución | Barcelona |
| Datación | 1969 |
| Dimensiones | 40 x 40 x 2 cm |
| Material | hierro |
| Ingreso | donación Joaquim Prats Aragonès, 1995 |
| Número registro | MADB 135890 |
Descripción
El calendario perpetuo Temps está formado por una plancha cuadrangular de hierro pulido que, gracias a dos hileras de lengüetas, permite colgar unas tiras rectangulares metálicas combinables entre sí. La plancha tiene las aristas plegadas y está esmaltada en color blanco, aunque podía ser de color negro o naranja. Las tiras rectangulares también están esmaltadas en blanco y llevan serigrafiados en negro los números de los días del mes. Las tres tiras más largas están impresas por las dos caras, y puesto que no todos los meses tienen el mismo número de días, un lado tiene previsto añadir el 29, 30 y 31 de cada mes. En la parte inferior de la plancha, serigrafiados en blanco y en tipografía helvética, hay los números de cada uno de los doce meses del año. Pese a que la intención era que este calendario perpetuo no se expresase en ningún idioma, finalmente, para asegurar la eficacia del mensaje, se optó por escribir los nombres de los meses en su contracción en castellano. También serigrafiado sobre la base hay un punto que señala los domingos. Dos imanes amarillos, de forma circular, permiten marcar el actual día y mes sin posibilidad de error, ya que el movimiento es consecutivo, es decir, uno avanza una posición cada día y, el otro, una vez al mes. El calendario puede colgarse en la pared, ya que tiene un pequeño orificio circular que permite pasar un clavo. La principal ventaja de este calendario es que sólo tienen que moverse las piezas con los números una vez al mes y no cada día, como sucede con otros calendarios perpetuos. La posición relativa de las tiras permite confeccionar todos los meses del año de forma infinita, ya que prevé todas las variaciones posibles. La evolución del mercado introdujo unos cambios en los materiales que no tuvieron el éxito esperado. Se sustituyó el hierro de las tiras por polipropileno, un plástico semirrígido que permitía una fabricación más sencilla y reducir costes. El cambio se realizó en invierno, pero, con la llegada del calor, los nuevos calendarios tuvieron que retirarse del mercado porque se deformaban, y se volvió al modelo original. Los referentes de esta pieza los encontramos en los calendarios convencionales de doce páginas, que distribuyen un mes por hoja; la hoja se elimina a medida que avanzan los meses, de manera que, cuando se ha terminado el año, ya no queda calendario. Otras propuestas que intentan resolver este problema combinan tres variables: día, mes y año, pero necesitan más piezas y suman más errores, ya que exigen una actitud constante por parte del usuario. Podríamos referirnos, pues, a la influencia italiana de propuestas de los años setenta, como las de Enzo Mari o Brusasco et Torreta. El calendario Temps se pensó como un objeto de regalo y podía encontrarse en tiendas especializadas en objetos de diseño contemporáneo. Este producto nació paralelo a la empresa que lo fabricaba y distribuía. La productora DAI estaba integrada por los propios autores, Joaquim Prats y Carles Fochs, y funcionó durante seis años, durante los cuales el calendario se vendió de manera continuada. Si bien los canales de distribución eran los convencionales, la producción tenía un alto componente de riesgo, ya que el montaje y las distribuciones las realizaban los propios autores, novatos en el mundo empresarial. La simplicidad y neutralidad del diseño otorga un carácter intemporal al objeto que no es fácil de conseguir. Formalmente no tiene ninguna característica que determine su edad, y buena prueba de la eficiencia del producto es su uso continuado después de casi treinta años de vida, aunque dejó de fabricarse en 1973, coincidiendo con la crisis del petróleo y el cierre de la productora. El éxito de la pieza fue notable y se vendió hasta 1975, cuando se agotaron las existencias. El calendario Temps puede considerarse el detonante en la experimentación de la productora DAI en el mundo del diseño. El contexto histórico de los años setenta resultaba propicio, ya que había una investigación general de estilos propios, a menudo influenciados por los diseños italianos, y una demanda de productos que diesen respuesta a muchas necesidades no cubiertas o faltas de soluciones de rigor y calidad. Este diseño fue Selección Delta 1970 de ADI/FAD de Barcelona y fue distinguido con la etiqueta Índex BCD. Esther Ferrer
