butaca
Volver al listado| Nombre del objeto | butaca |
|---|---|
| Autores / participantes | Bonet Castellana, Antoni (1913 - 1989) / disseny / Barcelona: c.1975 |
| Lugar de ejecución | Barcelona |
| Datación | 1975 |
| Dimensiones | 68.5 x 77.5 x 96 cm |
| Material |
acero caucho de espuma piel |
| Material / técnica | Acero, gomaespuma i piel afelpada; afelpado |
| Ingreso | donación Victòria Bonet, 1994 |
| Número registro | MADB 135580 |
Descripción
Esta butaca formaba parte del mobiliario que el arquitecto diseñó para su última residencia de Barcelona: el edificio Pedralbes I, que construyó en la calle Cavallers, cerca del Monasterio de Pedralbes, entre 1972-1976. De hecho, esta butaca es la última de las versiones de una línea de diseño que Antoni Bonet inició en Argentina a finales de los años cuarenta y que, con ligeras variantes, mantuvo en los años cincuenta y principios de los sesenta. El antecedente es la butaca de La Solana del Mar (1946-1947), construida en Punta Ballena; si bien la estructura y los brazos eran de madera, los travesaños situados en el asiento y el respaldo permitían acoplar una amplia tira de goma que, tensada manualmente mediante unos cordones, ofrecía la suficiente resistencia para que los dos cojines rectangulares (asiento y respaldo) descansasen sobre esta base. Más tarde, en el apartamento Levin (1953) o las casas Oks en Martínez, Buenos Aires (1955-1957), Benadón, Peralta Ramos, Santamaria e incluso en la Ricarda, en el Prat de Llobregat (1950-1963), Bonet diseñó con algunas variantes aquella butaca. En todas, la diferencia más importante está en el material de la estructura, que pasa a convertirse en acero pintado en negro de sección cuadrada y bronce de sección circular, de manera que adquiere un carácter mucho más expresivo y brutalista. Hay que señalar, y éste es un aspecto propio del planteamiento proyectual de Antoni Bonet, la importancia funcional. En esta butaca, el arquitecto mantuvo en parte la solución de reposabrazos que la propietaria de la Ricarda, Inés Bertrand, sugirió —por razones prácticas—, recortando la tapicería en la parte delantera del brazo; solución que también se adoptó en la parte posterior del brazo, pero que, en cambio, no se incorporó en la butaca de la casa del arquitecto, que es la que hay en el museo. En cambio, sí se ha mantenido de la butaca de la Ricarda otro elemento, introducido a finales de 1963, la barra vertical que une el brazo con la base de la estructura. Por otro lado, si para la Ricarda los artesanos e industriales con los que trabajó Bonet, en lo que respecta al mobiliario, fueron Jaime Llorca y Tapicerías Gancedo, es muy probable que fuesen los mismos en el caso de la butaca de su residencia de Barcelona. Mercè Vidal
