Plaza Mayor
Volver al listado| Nombre del objeto | sofá, mesa |
|---|---|
| Título / Nombre propio | Plaza Mayor |
| Autores / participantes |
Pérez Ortega, José Luis / disseny Kron / producció / Daganzo, Madrid: a partir de 1984 |
| Lugar de ejecución | Daganzo de Arriba |
| Datación | 1984 |
| Dimensiones | 81 x 220 x 95 cm |
| Material |
acero Dracon espuma de polímero madera granito becerro |
| Material / técnica | Madera, acero, espuma de poliuretano, de acrón, piel de ternero y granito; escuma de poliuretà |
| Ingreso | donación Kron, 1999 |
| Número registro | MADB 136574 |
Descripción
“Es algo más que un sofá, con el que quise expresar todas mis emociones y sentimientos, fue una locura, recuerdo cuando llegué con el guante de BOXEO, para explicar cómo quería el brazo”. Las palabras utilizadas por Pérez Ortega para definir la idea de lo que sería su primera colaboración con la empresa que lo produjo ilustran con claridad la intensa relación emocional que el diseñador establece con los objetos que proyecta. Esta actitud comprometida está presente prácticamente en toda su producción, como puede comprobarse en otros objetos del mismo autor que forman parte de los fondos del museo (Silla con brazos Frailero [MADB135.533], Butaca Flavia [MADB 136579] y Silla giratoria con brazos Compasso [MADB 136580]). Plaza Mayor forma parte de un programa general de elementos de asiento que incorpora diversas tipologías de mesas auxiliares, de centro o de rincón, de diferentes tamaños, niveles y acabados como complementos que integran la serie. Sin embargo, la propia concepción del sofá, un cuerpo blando recogido sobre sí mismo que descansa sobre un plano horizontal de mayor anchura, permite utilizar la superficie no ocupada por la zona de asiento como soporte de apoyo. Esta superficie, de granito negro, descansa sobre una estructura de acero, pintada también en negro, y unos bastidores de madera. Por su parte, el asiento y el respaldo se realizan en espuma de poliuretano de diversas densidades y en dacrón, y se complementan con cojines desenfundables forrados de piel. Las fundas también pueden confeccionarse en tela. La forma del asiento, que, como se ha dicho, se prolonga ininterrumpidamente hasta los extremos y se repliega hasta conformar los brazos, todo ello con un mismo gesto, facilita la inmediata comprensibilidad del objeto y la excelente relación de medidas con el plano que le sirve de apoyo. A pesar de su sencillez, o precisamente por ella, el sofá se exhibe con una gran contundencia expresiva. José Baltanás
Bibliografía
Capella, J. (1998). Elogio y refutación de los ochenta. Experimenta,20, p. 175-180
