Granada
Volver al listado| Nombre del objeto | silla giratoria |
|---|---|
| Título / Nombre propio | Granada |
| Autores / participantes |
Carvajal Ferrer, Francisco Javier (1926 - 2013) / disseny / Madrid: 1963 Martínez Medina / producció / València: 1966 - c.1983 Tapizados Martínez Medina/Mobisa Martínez Medina / producció / Madrid: c. 1984 - c.1996 |
| Lugar de ejecución | Madrid |
| Datación | 1963 |
| Dimensiones | 71 x 84.5 x 70.5 cm |
| Material |
acero cuero |
| Ingreso | donación Caja de Ahorros de Murcia, 1999 |
| Número registro | MADB 136571 |
Descripción
La silla Granada nace para formar parte del mobiliario del Pabellón de España en la Exposición de Nueva York de 1963, obra también de Carvajal que sería premiada por el jurado como la mejor obra de arquitectura extranjera construida en el recinto de la exposición. Dada la importancia simbólica del contexto que motivó la silla, que ayuda a entender su resultado formal, resulta pertinente recordar los dos conceptos básicos sobre los que se construyó el Pabellón. Se trataba, según rememora Javier Carvajal, de demostrar en primer lugar que "el Pabellón estaba inserto en las formas, ideas y conceptos de la modernidad" sin sucumbir por ello a los agónicos estereotipos de una modernidad uniforme. Por esta razón, el Pabellón debía afirmar al mismo tiempo su singularidad:"Era un Pabellón que sólo podía ser el Pabellón de España, nacido con la voluntad de contextualizarlo históricamente, ajeno al caos arquitectónico que la exposición de Nueva York hacía patente. Arquitectura muraria e introvertida, espacios luminosos, interiores encerrados en la reciedumbre de sus muros exteriores, patios recoletos desbordantes de luz, flores y fuentes. Celosías que guardaban de las celosías precedentes la función de celar pero desde una voluntad constructiva y formal nueva, negadora de todo mimetismo reiterativo del diseño de celosías convencionales." La silla Granada, "de la Granada que fue emblema del Pabellón de España", se integra así en el conjunto de estas ideas renovadoras y autónomas, compartidas por todos los elementos que componían el edificio. Perteneciente a un conjunto que incluía mesas, sillones, bancadas y lámparas, su forma "nació de la idea de la mano que acoge con los dedos que la forman; o de los gajos de la naranja; o de la forma curva de la granada". Para su construcción se emplearon materiales nobles y duraderos, como el bronce y el cuero. Sus formas simples y pregnantes, a la vez que ergonómicamente confortables, han facilitado su posterior utilización tanto en el ámbito doméstico como en espacios públicos (salas de espera y similares), reforzándola con una carcasa autoportante de fibra de vidrio. El asiento y el respaldo se resolvieron con módulos independientes de espuma de poliuretano, mientras que la base, fija o giratoria, se fabricó en acero estampado y con acabado cobreado resistente. Esta pieza, de extraordinaria elegancia al tiempo que de gran firmeza, transmite esa extraña sensación de solemnidad y trascendencia que desprenden los objetos que se saben verdaderos, capaces de superar el momento en que fueron creados y de permanecer ajenos al paso del tiempo. José Baltanás
