televisión
Volver al listado| Nombre del objeto | televisión |
|---|---|
| Autores / participantes |
Lluscà Martínez, Josep / disseny Tecnimagen, SA / producció / Sant Boi de Llobregat, Barcelona: a partir de 1998 |
| Lugar de ejecución | Sant Boi de Llobregat |
| Datación | 1998 |
| Dimensiones | 32.5 x 37 x 35.5 cm |
| Material |
colopolímero de estireno, butadieno y acrilonitrilo policarbonato poliestireno |
| Material / técnica | Resina ABS, policarbonato y poliestireno |
| Ingreso | donación Josep Lluscà, 1999 |
| Número registro | MADB 136644 |
Descripción
El televisor ha sido uno de los medios que más ha cambiado la manera de percibir el mundo y también se ha convertido en uno de los instrumentos básicos de la denominada globalización de la cultura. En la década de los noventa del siglo XX, la introducción de la tecnología digital y la pantalla plana han elevado la importancia de la definición de imagen, mientras que el potencial del televisor no para de crecer y ofrece cada vez más posibilidades de comunicación, ocio y conocimiento. Por otro lado, el televisor ha pasado de ser un producto de lujo a ser un objeto absolutamente cotidiano que se dirige además a diferentes tipos de público. Es por este motivo, entre otros, que algunas compañías decidieron huir del clasicismo propio de estos aparatos y pidieron a los diseñadores que convirtiesen el televisor en un objeto amistoso, de uso fácil y que escondiera su carácter frío y tecnológico, de manera que algunos de estos productos se han convertido hoy en día en objetos de colección y decoración. A mediados de los años noventa, la empresa Philips, antes de cerrar sus instalaciones de Sant Boi de Llobregat, ofreció a sus trabajadores la oportunidad de asumir la propiedad de la compañía. Éstos, a pesar de la crítica situación en que se encontraba, aceptaron el reto y crearon la cooperativa Tecnimagen. Fue entonces (1997) cuando encargaron a Josep Lluscà el diseño de un televisor de 14“ que, en principio, tenía que ir dirigido a un público joven, exigente y dinámico. Se trataba de diseñar la carcasa para uno de los aparatos más pequeños del mercado, dotado de las máximas prestaciones técnicas para llegar fácilmente a este segmento de público. Lluscà diseñó un aparato sobrio en lo que respecta a las formas, sin decoraciones innecesarias, ligero y comprensible al mismo tiempo. Situó todos los mandos en la parte inferior frontal del aparato, de una manera muy lógica y clara que facilita su manipulación. El interés por mostrar abiertamente las prestaciones tecnológicas del televisor le hizo situar los altavoces también en la parte frontal con el fin de obtener una mejor calidad de sonido. Pese a tratarse de un aparato pequeño, lleva antena y mando a distancia de serie. Éste, diseñado también por Lluscà, sigue la misma línea que el resto del televisor: botones grandes y ordenados con coherencia que ayudan a su manipulación. La gama cromática de los aparatos se eligió pensando en el público al que iban dirigidos. Antes de que apareciesen en el mercado los primeros televisores plateados, Lluscà sugirió colores estridentes y metalizados, como plata, verde, amarillo, etc. La empresa los encontró demasiado atrevidos y se inclinó por los más tradicionales, el negro y el azul, con una concesión al plata, color del modelo del museo. Pero Lluscà no sólo pensó en las posibles demandas del consumidor, sino que, teniendo en cuenta las diversas necesidades del fabricante, diseñó una carcasa modular que permite la personalización del televisor según las diferentes marcas para las cuales trabaja Tecnimagen. El éxito comercial del producto fue inmediato y se convirtió en uno de los productos estrella de la empresa, que ha logrado salir de la situación crítica en que se encontraba. Éste es, por tanto, un claro ejemplo de cómo el uso del diseño industrial mejora la calidad de los productos y, por tanto, los resultados de las empresas. Maria José Balcells
