2200
Volver al listado| Nombre del objeto | retolador de punta fina i bolígraf |
|---|---|
| Título / Nombre propio | 2200 |
| Autores / participantes |
Equip de Disseny Inoxcrom / disseny Inoxcrom, SA / producció / Barcelona: c.1979 - 1996 |
| Lugar de ejecución | Barcelona |
| Datación | 1979 |
| Dimensiones | 12.8 x 0.8 x 1 cm |
| Material |
acero inoxidable copolímero |
| Material / técnica | Acero inoxidable y copolímero acetálico |
| Ingreso | donación Inoxcrom, S.A., 1998 |
| Número registro | MADB 136254-0 |
Descripción
El rotulador es un paso más en la evolución de los instrumentos de escritura autónomos. De hecho, nació a partir de una modificación del bolígrafo hecha en Japón por la empresa Tempel: “un primer depósito interno de bambú fue sustituido por un tubo de fibra que lleva la tinta a la punta mediante la acción capilar”. Los componentes internos de la mina siempre han sido de plástico y todavía lo son. En los años sesenta ya era posible encontrar rotuladores en España, aunque al principio muchos procedían de Andorra. Los primeros eren muy gruesos y de la marca Markit, que incluso dio al principio nombre a los utensilios. Después, a medida que los rotuladores se fueron estrechando, primero se denominaron marcadores y, finalmente, rotuladores. Este rotulador, componente del conjunto 2200, es ya un paso más, el rotulador Fine Line, es decir, punta y escritura fina. Inoxcrom afirma que fueron los primeros en introducir en España este tipo de escritura. En realidad, es la mina Fine Line la que fue creada e introducida en el mercado por Inoxcrom. Se trata de un tipo de carga con una punta muy delgada de plástico negro (copolímero acetálico) que se fija mediante una rosca. En cuanto a la funda, tanto la del rotulador como la del bolígrafo 2200, constituye un muy buen ejemplo del modelo de buen diseño difundido internacionalmente durante la posguerra europea y que, en España, es un referente del estilo alcanzado en los años setenta en el mercado de gran consumo, si bien la teoría era muy anterior. Es un objeto delgado, de poco peso, hecho todo él de acero inoxidable sin revestimientos ni acabados; una superficie lisa, brillante y uniforme, de acabado perfecto, tan característica de ese discurso que defiende que el objeto industrial y técnico no debe tener más atributos que la buena proporción de la forma. Las partes están perfectamente expresadas, delimitadas y claras gracias al contraste de material (es el caso del clip de acero templado y cromado, de la embocadura de plástico y de la punta) o por el diámetro. El perfil del cuerpo son dos líneas rectas paralelas interrumpidas sólo por el capuchón, cuyo perfil también es un cilindro perfecto de diámetro un poco --una micra-- más ancho. También el clip es rectangular, y el contorno es paralelo al capuchón, al que se une ortogonalmente por la punta. En definitiva, una expresión de la buena forma técnica coherente con una estética de la máquina —tal como les gusta decir a los historiadores ingleses—, donde la forma expresa todos los atributos del proceso de fabricación. Por esta razón, han sido los expositores situados en los puntos de venta los que han tenido que recoger los argumentos del márqueting y explicar que, a pesar de la dignidad y la sobriedad tanto del rotulador como del bolígrafo, éstos también se dirigían a los niños, se mantenían en la gama económica y se trataba de unos objetos discretos de altas prestaciones funcionales. En cualquier caso, el objeto siempre ha sido versátil y útil para todos los públicos, especialmente para los profesionales. Anna Calvera
