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Globo

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Globo
Nombre del objeto lámpara para colgar
Título / Nombre propio Globo
Autores / participantes Milá, Miguel (1931 - 2024) / disseny
Polinax (1965 - 1982) / producció / Vilanova i la Geltrú, Barcelona: 1965-1988
DAE / producció / Barcelona: 1989-2012
Tramo (1964 - 1975) / producció / Barcelona: 1965
Lugar de ejecución Barcelona
Datación 1965
Dimensiones 42.5 x 39.5 x 39.5 cm
Material polietileno
Material / técnica Polietileno
Ingreso donación Miguel Milá, 1994
Número registro MADB 135655

Descripción

Como dijo el historiador del arte y crítico Daniel Giralt-Miracle, la lámpara Globo, como muchos otros productos diseñados por Miguel Milá, es uno de esos casos en los que el diseñador parte de una forma antigua sin modificarla esencialmente y la adapta a usos y necesidades modernas. En la trayectoria de Milá, constituye otro ejemplo de rediseño de la tradición, pero esto sólo en lo que concierne a la forma, ya que la novedad del proyecto reside, en primer lugar, en los aspectos técnicos empleados en la fabricación, y, en segundo lugar, en la adaptación tipológica a unas funciones actualizadas. La lámpara es, en este caso, de suspensión, y, por tanto, tiene que sustituir aquellas lámparas tan emblemáticas de la mesa de comedor, o también las que iluminan cenitalmente un espacio secundario de la casa que necesita una luz global y uniforme, como la cocina. De hecho, uno de los precedentes más directos de esta lámpara son los globos de cristal opal que, en los años treinta, los racionalistas del GATCPAC instalaban en las cocinas: también eran blancos y esféricos. La evolución de la casa moderna a raíz de la arquitectura de consumo y seriada ha hecho que el sustituto de estas lámparas haya sido el fluorescente, que proporciona una luz similar, el consumo es más barato y, además, puesto que los techos han bajado, tiene la ventaja de que no cuelga. Sin embargo, casi nunca es una solución agradable. El diseño de lámparas de suspensión fue una constante de la época. Hay que mencionar las muchas propuestas hechas por la empresa Bielsa desde los años cincuenta, la lámpara M4 de 1961, obra del diseñador Ferran Freixa (MADB 136939, MADB 136940), la lámpara del arquitecto José Antonio Coderch (MADB 135748, MADB 136076, MADB 136677) o las numerosas propuestas del diseñador J.A. Blanc. De hecho, desde que empezó a diseñar lámparas, Milá estudió el problema de la lámpara de suspensión. El precedente formal más claro de Globo se publica en el número 38 de la revista Cuadernos de Arquitectura, en una sección dedicada a las lámparas. El pie de ilustración indica: “Globo difusor de cristal blanco matizado, suspendido de un tubo de metal pintado de negro con aro de madera o aro de plancha repulsada pintada de negro. Diseño Miguel Milá. Realización TRAMO.” También se trataba de una lámpara totalmente esférica que retomaba el antiguo modelo GATCPAC, y, más antiguo aún, aquel tan habitual de los hospitales. El problema, pues, estaba en el aire y surgieron muchas propuestas a medida que la función de la lámpara de suspensión se definía en sus rasgos simbólicos y estilísticos más destacados. Conversando con Miguel Milá, la evolución que sufre la lámpara, desde lo publicado en Cuadernos de Arquitectura en 1960 hasta la obtención del Delta en 1965, es de carácter técnico, ya que el cristal pesaba demasiado, de manera que complicaba enormemente el esfuerzo de sostenerlo y de mantener rígida la verticalidad. Vista así, Globo va más allá y consigue diversas cosas al mismo tiempo. Por un lado, a menudo se ha utilizado para iluminar el comedor y otros espacios, como descansillos de escalera, grandes espacios públicos o porterías que requerían alguna cosa más que una lámpara. La forma de Globo –una esfera casi perfecta a la vista–, la textura del plástico translúcido –que da una luz más amarilla y, por tanto, más cálida que la de la bombilla pero que, además, cuando está apagada, es un material moderno–, el color blanco global contrastado con el negro del soporte –una línea muy fina del aro que lo sustenta y del cable eléctrico que lo suspende explica cómo está hecha la lámpara–, todo ello sirve para el doble juego que, según Miguel Milá, tiene que dar una lámpara: “considerar que la pantalla es un elemento corpóreo utilizado sólo durante un porcentaje del tiempo diario muy pequeño; […] y utilizarla como elemento decorativo en sí, en la doble versión de utilización y forma escultórica”. La expresividad de un simple disco suspendido en el aire, blanco de día y amarillo de noche, explica el sentido de esta lámpara y su versatilidad a la hora de colocarla en un espacio. En lo que respecta al otro carácter innovador de la lámpara, fue el arquitecto y diseñador Rafael Marquina quien, en 1965, al comentar los premios Delta de aquel año, puso de relieve su novedad tecnológica. Si vale la pena recordarlo es porque Marquina ya delimitó lo que ha sido el debate sobre el diseño industrial en nuestro país: la difícil relación del diseño con la gran industria. A la vista de los objetos premiados y del acta del jurado, Marquina exclamaba: “por fin hemos entrado en un período en que la mayoría de los premios se conceden a diseños más industrializados”, lo cual él entendía en los siguientes términos: “productos que se han concebido con mentalidades industriales, que han partido de conceptos pura y materialmente concretos pero que han conseguido sublimar las formas […] el diseño industrial se ha obtenido partiendo básicamente de un producto cuya fabricación, material, forma, etc. no se ha forjado primariamente en la mente de un diseñador que después ha convertido su creación en un producto fabricado, sino que, por el contrario, unos industriales enfrentados al problema de diseñar unos productos que previamente ya se habían proyectado han conseguido resolverlos satisfactoriamente”. La “industrialización” del diseño industrial era una cuestión que preocupaba a los pioneros del diseño en Cataluña desde que fundaron la asociación de diseñadores industriales del Fomento de las Artes Decorativas (ADI/FAD). A la vista de la trayectoria de Miguel Milá como diseñador y editor de muchas de sus obras, es difícil verlo reflejado en estas palabras de Marquina. No obstante, concuerdan en el caso de la lámpara Globo por los materiales empleados y por la necesidad de trabajar con procesos de cierta complejidad industrial. Era lo que Polinax, una empresa de cerrajeros industriales nacida para fabricar componentes de motocicletas en 1960, podía ofrecer. Globo es, de hecho, una lámpara cuya fabricación necesita moldes, si bien no precisa contramoldes. Muchos años más tarde, el propio Miguel Milá lo explicó así: “Utilizamos por primera vez el procedimiento para la fabricación de envases por soplado”. Si ésta fue la primera vez que lo ensayó, las lámparas Cesta (MADB 135598, MADB 136080), Care (MADB 136079) y H-102 sustituyeron la pantalla original de cristal por la de plástico soplado a baja presión en la misma época, es decir, en 1965. El mejor resumen de todo esto es el acta del jurado que le concedió el premio, formado por Federico Correa, Franco Albini y Friso Kramer: “En los dos formatos, grande y pequeño, esta lámpara ofrece una buena solución desde el punto de vista tanto del material como del proceso de fabricación, así como del efecto total que se consigue. Sorprende agradablemente el efecto luminoso que proporciona este material.” Mientras se produjo, Globo se fabricó con diversos diámetros: 40, 30, 25 y 17 cm. Actualmente se sigue produciendo, pero sin patente ni reconocimiento del autor como diseño propio. Anna Calvera

Historia del objeto

Premio Delta de Oro, 1965, ADI FAD, Barcelona.

Bibliografía

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Marquina, R.(1965). Los premios ADI / FAD 1965. Cuadernos de arquitectura. , 62, p.32-33

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