Prolongue
Volver al listado| Nombre del objeto | sofá |
|---|---|
| Título / Nombre propio | Prolongue |
| Autores / participantes |
Lluscà Martínez, Josep / disseny Querol Carrillo, Maribel / disseny Norma Europ / producció / Barcelona: 1973-1976 |
| Lugar de ejecución | Barcelona |
| Datación | 1973 |
| Dimensiones | 64 x 300 x 80 cm |
| Material |
acero algodón espuma de polímero tejido |
| Material / técnica | Estructura de acero, asiento y respaldo de espuma de poliuretano y tejido de algodón |
| Ingreso | donación Josep Lluscà, 2002 |
| Número registro | MADB 136792-0 |
Descripción
El sofá de módulos Prolongue forma parte de un programa modular de mobiliario pensado tanto para espacios domésticos como para lugares públicos, como zonas de espera de los hoteles, aeropuertos o discotecas. El programa consta de tres módulos diferentes: asiento, mesa y jardinera. Cada uno de ellos puede adoptar diferentes formas y funciones, según donde se sitúe y los complementos que se añadan. En lo que concierne al sofá, cada uno de los módulos está constituido por tres elementos básicos -asiento, respaldo y brazo- que, gracias al sistema de unión empleado, formado por unas varillas de acero, pueden utilizarse o no al mismo tiempo. Así, un solo módulo, según los elementos que lo configuren, puede convertirse en un puf o en una butaca. Cuando los módulos se combinan, pueden surgir nuevas tipologías, como un sofá, una cama o una chaise longue. Esta versatilidad del programa no implica ninguna dificultad de montaje, ya que éste es muy simple gracias al hecho que un mismo elemento (brazo, respaldo) puede ser común a dos módulos. Esto supuso una gran novedad respecto a otros programas que ya existían en el mercado en aquellos momentos. Las dimensiones del módulo están pensadas de acuerdo con la ergonomía y la capacidad de adaptación al cuerpo humano de la espuma de poliuretano flexible, de la que estaban fabricados, que estaba enmoldada sobre una estructura rígida que actuaba de bastidor y controlaba la forma que ésta adoptaba. A pesar de que el respaldo tenga una apariencia baja, cuando uno se sienta crece aproximadamente unos diez centímetros, adaptándose a la anatomía del cuerpo. El sistema Prolongue se complementaba con mesas y con jardineras que podían transformarse en revisteros o en mueble-bar, según las necesidades del usuario. Cada uno de este módulos podía colocarse donde fuera necesario y podía estar enganchado al asiento (por ejemplo, una mesa) o situarse a cierta distancia, como las jardineras, que se colocaban un poco separadas de los asientos para que las plantas no molestasen a la persona que se sentaba en ellos. Para diseñar este producto, además del carácter funcional del programa, Lluscà y Querol tuvieron en cuenta otros aspectos, como la posibilidad de participación del usuario para dar forma al mueble, de manera que se le añadía un carácter lúdico e incluso escultórico. Esta característica se aviene con las relaciones que en la década de 1970 se establecieron entre arte y diseño, y que eran evidentes en manifestaciones como las exposiciones "Disueño", en las que Josep Lluscà presentó algunos productos. Por otro lado, la posibilidad de que el cliente pudiese escoger entre diferentes tipos de tapizado propuestos por la empresa, o incluso que pudiese aportar su propio tejido, hace del sofá de módulos Prolongue un precursor de lo que hoy en día denominamos personalización del producto. Maria José Balcells
Bibliografía
Prolongue (1974). Hogares modernos: la revista de la decoración, el mueble y la arquitectura, 95
