Impala
Volver al listado| Nombre del objeto | motocicleta |
|---|---|
| Título / Nombre propio | Impala |
| Autores / participantes |
Milá Sagnier, Leopoldo (1921 - 2006) / disseny Montesa / producció / Esplugues de Llobregat, Barcelona: 1983-1985 Permanyer, SA / producció / Esplugues de Llobregat, Barcelona: 1962-1971 Montesa-Honda / producció / Sant Perpètua de la Mogoda, Barcelona: 1985-1987 |
| Lugar de ejecución | Barcelona |
| Datación | 1962 |
| Dimensiones | 97 x 57 x 197 cm |
| Material |
acero aluminio caucho cuero metacrilat de metil |
| Ingreso | donación, 2002 |
| Número registro | MADB 136819 |
Descripción
En 1958, Francesc Bultó sorprendió a todo el mundo y anunció que abandonaba Montesa, juntamente con parte del equipo de competición, bastantes técnicos y algunos directivos, para formar la empresa Bultaco. Esto supuso un golpe muy duro para Montesa, ya que Bultó era el alma mater en cuanto a desarrollo y diseño de producto. Para afrontar esta situación, Permanyer, presidente de Montesa, depositó toda su confianza en la figura de Leopoldo Milá (ex-piloto de la marca y, desde hacía poco tiempo, jefe de taller). Milá afrontó el difícil reto de suplir la vacante de Bultó con ganas y decisión, y en 1961 presentó su modelo insignia, la motocicleta Impala. Esta creación surgió por el interés que tenía Montesa en entrar de nuevo en la competición para plantar cara a Bultaco. A pesar de esto, la Impala se forjó en realidad como una moto de uso diario, útil, fiable y sin averías, que pretendía marcar un precedente tanto en el diseño como en la mecánica. Con clara vocación de devorar kilómetros, la Impala fue equipada con un motor monobloque hecho con fundición de aluminio que incorporaba la caja de cambios, el sistema eléctrico y la transmisión primaria (donde la cadena era sustituida por engranajes helicoidales, ya que de este modo necesitaba menos mantenimiento y era más silenciosa). En cuanto a la parte formal, hay que hablar de su claridad de líneas y de la intención de romper con los modelos pasados, ya que únicamente comparte con sus predecesoras Brío la pintura (roja y negra), la particular suspensión delantera y el bloqueo de la dirección (patente de Abraham Neiman). Para ser más fieles a la nueva “vestimenta” que la protegía y sustentaba, y que le aportó prestigió en los 174,7cc de cilindrada, hay que seguir el orden en que Leopoldo Milá la concibió: primero iniciaba los diseños para las ruedas, a partir de las cuales sacaba un bastidor donde encajaba el motor y los otros elementos mecánicos para poner finalmente la guinda con unos excelentes acabados. La Impala tiene una distancia entre ejes de 1.280 mm, sobre los cuales van montadas unas llantas de 36 radios recubiertas de unos neumáticos de 19”. En la parte delantera, en el eje de la rueda, encontramos sujeta una horquilla hidráulica telescópica sobre la cual se sustenta el chasis (de forma similar a un triángulo rectángulo, donde el ángulo ortogonal se encuentra bajo el asiento y el vértice inferior se redondea considerablemente). El eje trasero va unido a la motocicleta por dos puntos: el primero describe una línea horizontal que se une en el extremo redondeado del bastidor, tapado en parte por el protector de la cadena; y el segundo va unido mediante unos amortiguadores hidráulicos atornillados en ángulo recto al chasis. Este mismo punto de anclaje era utilizado para fijar el guardabarros posterior, sobre el que se instalaban la luz de freno y la matrícula. En el interior del chasis, además de encontrar el motor, el carburador, el cambio, el embrague y buena parte del equipo eléctrico, también hay un “departamento” muy estilizado (posteriormente bastante imitado por otras marcas) de plástico en cuyo interior se guardaban las herramientas. Por encima del bastidor (de delante a atrás) hay un faro delantero de 25 W encajado en la parte superior de la horquilla. En la parte posterior del faro encontramos el cuentakilómetros, y a continuación, sobresaliendo, un manillar de casi 60 cm. Un depósito de 13 l (incluida la reserva) continua la línea estética para terminar en el característico asiento que responde al nombre de guitarra (por la forma) y que permite que la motocicleta lleve conductor y acompañante (con los dos estribos a cada lado). Considerar que un objeto funcional producido en grandes cantidades de manera seriada (17.970 unidades, además de las muchas revisiones y modificaciones) posee cualidades artísticas es consecuencia de la llegada de la posmodernidad al complejo mundo del arte de finales del siglo XX. Sin embargo, disquisiciones estilísticas al margen, el resultado de la máquina fue espectacular, como no podía ser de otro modo en uno de los diseños industriales más portentosos de la historia del diseño industrial español. Ahora bien, antes de que la moto fuese seriada, a Permanyer se le ocurrió una manera de probar su mecánica y funcionamiento: consistía en atravesar todo el continente africano de sur (Ciudad del Cabo) a norte (Túnez). Una ruta de aproximadamente unos 20.000 km, una hazaña que para la época parecía impensable. Esta increíble aventura, conocida como “Operación Impala”, fue relatada por toda la prensa, lo que le proporcionó al producto una publicidad enorme y provocó que Impala naciese famosa. En enero de 1963, un año después de su aparición en el mercado, Salvador Pérez (encargado de la oficina técnica de Montesa) resumía en la publicación STA las características de esta motocicleta: “El resultado ha sido, pues, una motocicleta infatigable, de bella línea y acertadas soluciones técnicas, que complace a todos los usuarios, independientemente de sus preferencias particulares. Porque este modelo tiene como característica destacada, entre todas sus buenas cualidades, la de su extrema ductilidad. Sabe ser rápida cuando se lo exige el conductor, tranquila cuando es preciso y dócil siempre. Responde en el acto y con absoluta fidelidad a todas las exigencias y sabe adaptarse al temperamento de los conductores.” Lluc Martí
Historia del objeto
Premio Delta de Oro, 1962, ADI FAD, Barcelona
Bibliografía
Todos los Premios Delta de ADI FAD (1989). Ardi, 11, 196-199
Gaudenzi, M. (2001). Montesa, guía del coleccionista. Madrid: Maurizio Gaudenzi, Industrias Gráficas Omnia, 45
25 años de diseño industrial: los Premios Delta (1986). Barcelona: Gustavo Gili, SA, ADI FAD, 43
