Nipón
Volver al listado| Nombre del objeto | jarrón |
|---|---|
| Título / Nombre propio | Nipón |
| Autores / participantes |
Tusquets Blanca, Oscar / disseny Porcelanas Bidasoa, SA / producció / Irun, Guipúscoa: a partir de 1988 |
| Lugar de ejecución | Irun |
| Datación | 1988 |
| Dimensiones | 11.3 x 26.6 x 26.6 cm |
| Material | porcelana |
| Ingreso | donación Porcelanas Bidasoa, 1999 |
| Número registro | MADB 136366 |
Descripción
El jarrón Nipón es íntegramente de porcelana y tiene como referencia el arte floral japonés, en el que cada una de las flores que integran el ramo aparece de forma autónoma. Recogiendo esta tradición, el jarrón se resuelve por medio de dos piezas, cada una de ellas con una función diferenciada: por una parte, el recipiente inferior, en forma de bandeja circular, contiene el agua que alimenta las flores y las mantiene en buen estado; por otra, la tapa, de la que emergen cuatro bocas en forma de tubo encargadas de sostener las flores en posición vertical. Los acabados disponibles, en blanco y en color, como el ejemplar del museo, permiten adaptar el producto a diferentes ambientes y tipos de flores. En contraposición con los planteamientos más habituales en los inicios de la obra de Tusquets, que se inclinan hacia la cultura mediterránea y los contenidos occidentales, el jarrón Nipón aparece en un momento en que el arquitecto establece contactos profesionales con Oriente, concretamente con Japón. A raíz de una toma de contacto con Arata Isozaki, autor del Palau Sant Jordi de Barcelona, y de su posterior participación en el conjunto de edificios de viviendas en la población japonesa de Fukuoka, Tusquets integra en su bagaje cultural la sutileza y los conceptos básicos de esa cultura. En todo caso, tal como Tusquets comenta en su texto Elogio acalorado de las sombras, reconoce que percibe una gran proximidad entre Japón, el zen, Gaudí, el Mediterráneo y la sensibilidad andaluza. En realidad, la sensibilidad que rige en la producción de muchos objetos de la cultura japonesa resulta a menudo familiar en muchas de las obras de este autor. En el caso del jarrón Nipón, en sus formas se reflejan muchos conceptos de la religión zen. La forma circular de la base parece evocar la voluntad de lograr una forma cerrada, geométricamente equilibrada y acabada. Las bocas que sostienen las flores, pese a constituir un conjunto, mantienen su identidad individual, con independencia y diversas alturas. En definitiva, todos los elementos contribuyen de forma decisiva a la configuración del resultado final, pero lo hacen sin quedar absorbidos y asimilados por el conjunto, sin desaparecer como individuos. Lo mismo ocurre con la utilización del objeto, capaz de acoger con naturalidad composiciones florales muy diversas. Josep Maria Fort
