M-430
Volver al listado| Nombre del objeto | sacapuntas |
|---|---|
| Título / Nombre propio | M-430 |
| Autores / participantes |
Urresti Olave, Ignacio / disseny Olave, Solozábal y Cía, S.A. / producció / Eibar, Guipúscoa: a partir de 1945 |
| Lugar de ejecución | Eibar |
| Datación | 1945 |
| Dimensiones | 14.8 x 14.7 x 10.9 cm |
| Material |
acero inoxidable hierro pino zamak |
| Ingreso | compra, 1998 |
| Número registro | MADB 136275 |
Descripción
El sacapuntas M-430 de Ignacio Urresti es uno de los primeros instrumentos para afilar lápices diseñados en España para ser producidos industrialmente. Pensado para ser seguro, efectivo y rápido, el sacapuntas tiene tres partes perfectamente identificables: la base de metal negro que actúa de soporte al mismo tiempo que de fijador a la superficie de la mesa; el cuerpo paralelepipédico de metal que contiene la maquinaria para sacar punta y un contenedor para la madera sobrante del lápiz; y finalmente una manecilla, también de metal y acabada en un pomo de madera de pino de color original y torneado con el que se mueve toda la maquinaria. El cuerpo es de color plateado e incluye la marca del fabricante en medio, consistente en un casco que representa el nombre rodeado por las inscripciones "Eibar El Casco España". En la parte superior hay un orificio circular por el que se introduce el lápiz, al que un mecanismo interno saca punta al girar la manecilla. Rápidamente, la punta queda con la mina bien afilada. La madera y el grafito sobrantes quedan recogidos en el contenedor, que se puede limpiar fácilmente tirando de un pequeño pomo que lo abre como si se tratara de un cajoncito. Urresti diseñó el M-430 en 1945 para poder afilar debidamente, y de manera segura, cualquier lápiz, ya que hasta entonces se afilaban de un modo muy rudimentario y un tanto precario: lo que se utilizaba era un instrumento afilado (que habitualmente era un cuchillo porque cortaba madera y mina) o bien hojas de afeitar (lo que suponía un riesgo para todo el mundo, especialmente para los más jóvenes, como era el caso de los escolares). El sacapuntas siempre ha sido producido por El Casco, la firma fundada por los maestros armeros José Enrique Aranzábal y Juan Solozábal Mendibe. En sus orígenes, esta empresa se dedicó a fabricar armamento, hecho que justifica la precisión y mecanismos de las piezas, así como el uso abundante del metal. Ubicada en Éibar, Guipúzcoa, de esta empresa saldrían otros productos parecidos, como la taladradora M-200 (MADB136.280) y las grapadoras M-5 (MADB 136234), M-45 (MADB 136274) y M-85 (MADB 136238). Por sus características, el M-430 se ha convertido, con el tiempo, en el prototipo de sacapuntas de una época en la que, en conjunto, la mayoría de los objetos, incluidos los de escritorio, eran muy resistentes pero también pesados. En este caso, la pieza necesita su propio espacio en el escritorio para que resulte útil en cualquier momento. Gracias a su éxito comercial, este sacapuntas no ha dejado de fabricarse desde 1945, seguramente debido a la efectividad de su diseño y al aprecio que muchos clientes han demostrado por los objetos bien hechos y acabados. La fecha también explica la elección de los materiales en una época en que los objetos se fabricaban para que durasen el máximo tiempo posible. Es más, como pasa con otras piezas de El Casco, el sacapuntas también se produce en versión de lujo consistente en un baño de oro de 23,4 quilates. El éxito y el eco mediático conseguidos han hecho que se haya copiado e imitado en muchos lugares, al tiempo que ha favorecido la aparición de instrumentos nuevos y perfeccionados para sacar punta, principalmente para las oficinas y escuelas. Y es que, por su formato y mecánica, el M-430 recuerda una máquina industrial de pequeño formato, sobre todo gracias al cajón que almacena los residuos (grafito y madera sobrantes) y la manecilla con que fácilmente se afila cualquier lápiz. Dos ventajas que los pequeños sacapuntas actuales de hierro o plástico, aún con ser mucho más ligeros, manejables y económicos, no han podido superar. Rossend Casanova
Bibliografía
Entrediseños. Diseño industrial vasco (1996) [catàleg d'exposició]. Bilbao: DZ Centro de Diseño, 44
