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Gigante

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Gigante
Nombre del objeto funda
Título / Nombre propio Gigante
Autores / participantes Equip de Disseny Inoxcrom / disseny
Inoxcrom, SA / producció / Barcelona: 1964 - c.1978
Lugar de ejecución Barcelona
Datación 1964
Dimensiones 13.9 x 1 x 1 cm
Material poliestireno
polipropileno
Material / técnica Poliestireno y polipropileno moldeados; moldeado
Ingreso donación Inoxcrom, SA, 1998
Número registro MADB 136262

Descripción

El gran secreto del bolígrafo como utensilio está en la carga, el tipo de tinta y la bola de la punta que distribuye homogéneamente la tinta mientras se escribe. La carga es, normalmente, un depósito de plástico que regula el caudal de tinta en la punta por capilaridad. Encontrar el mejor dispositivo fue importante para evitar lo que, en su origen, era el principal inconveniente del bolígrafo: que la tinta se derramaba y a menudo manchaba al usuario, sobre todo cuando no se utilizaba (bolsillos, plumieres, etc.). En cuanto a la tinta, cuando Biró inventó el bolígrafo tuvo la idea de utilizar tinta de imprenta, mucho más espesa que la de las estilográficas, y además una tinta sobre la que se había investigado mucho para que se secase más rápidamente. En lo referente a la bola de la punta, que incluso da nombre al objeto, son diversas las soluciones que hay en el mercado. Las de Inoxcrom son de tungsteno. Según explica la empresa, sólo hay dos marcas en el mundo que utilicen este material, ya que también pueden ser de latón o de alpaca. Es lógico, pues, que un bolígrafo se componga siempre de dos piezas complementarias, la carga y la punta, estructura mediante la cual el bolígrafo funciona, y la funda, que puede tener dos funciones diferenciadas, la de servir de protección –y entonces las fundas sirven para la distribución, exposición y venta de las cargas– o de mango. Habitualmente son estas fundas o mangos las que consideramos bolígrafos, y de hecho todas las diferencias de estilo, de concepto de producto o de diseño afectan exclusivamente a las fundas. Que este utensilio esté tan claramente desdoblado en dos piezas se explica por la necesidad de reponer la tinta y alargar la vida de la funda. Por ello, las únicas directrices que influyen en el diseño de la mina son, además de la calidad del funcionamiento, la tipificación o estandarización de tamaños para que se adapten a cualquier tipo de funda. Esta necesidad fue el origen de la carga In-In, creada en 1978 para la exportación. In-In significa “Inoxcrom Internacional”. Desde la perspectiva de la producción de bolígrafos, es lógico que se invierta tanto en la mejora y el perfeccionamiento de las cargas como en el diseño de las fundas. Son dos líneas de investigación paralelas y complementarias: si el modelo de bolígrafo es el que vehicula todas las funciones simbólicas, estéticas y ergonómicas, la calidad de las prestaciones utilitarias depende de las cargas y de su funcionamiento. En el caso de Inoxcrom, la cuestión es clara, tal como se explicaba en uno de sus catálogos (1987): “La carga gigante IN-IN es la base del éxito de los bolígrafos Inoxcrom. La punta de acero inoxidable, la bola de carburo de tungsteno y la tinta de la más alta calidad hacen que la escritura sea suave, uniforme, perfecta desde que se inicia el uso de la carga hasta el total agotamiento de la tinta.” La bola de carburo de tungsteno es el único componente de los productos Inoxcrom que no se fabrica en la casa. En la política de I+D de Inoxcrom, las dos cargas suponen dos momentos en la evolución de la empresa que responden a una misma política y a un mismo espíritu, desarrollados de acuerdo con la tecnología y la capacidad de producción de cada momento. La primera, la Carga Gigante, es fruto de la política de los años sesenta de emprender la producción de bolígrafos a gran escala y para todas las gamas, la económica en primer lugar. El referente es, lógicamente, el Bic. La carga Gigante In-In es un segundo paso derivado de la necesidad de exportar, y por tanto de producir, una carga compatible con todo tipo de fundas. Ahora el modelo son las cargas Parker. En cuanto a las fundas específicas que acompañan las minas, tienen algunas características interesantes en lo que respecta a los criterios de diseño. Se hicieron para proteger las minas durante el proceso de almacenamiento, transporte y exposición en el punto de venta. Son, pues, verdaderos envases. Sin embargo, los usuarios pronto encontraron un doble uso. Muchos estudiantes, ya desde los años sesenta, las empleaban como bolígrafos y el aspecto era muy similar a Bic Cristal. De hecho, el tapón es una rosca que permite sacar la carga y escribir normalmente para probar si la carga funciona en el momento de la venta. A la larga, a pesar de que el diseño de las fundas responde básicamente a las necesidades expositivas, siempre se han diseñado de manera que sea posible el doble uso y compitan con Bic Cristal, y es este aspecto lo que las diferencia y las hace innovadores respecto del resto de cargas existentes en el mercado. Estas fundas responden también a las necesidades expositivas, porque en las minas Gigante In-In, por ejemplo, el color de la funda indica si se trata de una punta mediana o fina. La funda de 1964 combina el azul ultramar o el gris azulado con el negro del capuchón y la rosca. En 1987 ya se fabricaban fundas de diversos colores. En la actualidad, prevalece la funda transparente para las cargas totalmente metálicas, mientras que el color se reserva para la punta fina. De uno a otro modelo se aprecia la modernización de la imagen de empresa. De una cursiva fina sin ningún elemento diferencial se ha pasado al palo seco en caja alta negrita con la incorporación de un círculo (simplificación de la bola del mundo adoptado como símbolo de la empresa) alrededor de la X. Anna Calvera

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