BKF [prototip]
Volver al listado| Nombre del objeto | silla, prototipo |
|---|---|
| Título / Nombre propio | BKF [prototip] |
| Autores / participantes |
Grupo Austral (1938 - 1941) / disseny / Buenos Aires, Argentina: 1938 - 1941 ArteK-Pascoe / producció / Nova York, Estats Units: c.1941 - 1947 Knoll Associates Inc. / producció / Nova York, Estats Units: 1948 - 1975 Pierre Guys / producció / París, França: 1943 - 1953 Bestform / producció / Barcelona: 1956 - 1983 MYC / producció / Rubí, Barcelona: c. 1960 – 1979 Stör Import Export GmbH / producció / Alemanya: a partir de 1982 Ededis / producció / Mollet del Vallès, Barcelona: 1991 – 2007 ISIST LEATHER BCN / producció / Barcelona: a partir de 2007 |
| Lugar de ejecución | Barcelona |
| Datación | 1938 - 1939 |
| Dimensiones | 91 x 79 x 67 cm |
| Material |
cuero hierro goma |
| Ingreso | donación Victòria Bonet, 1994 |
| Número registro | MADB 135390 |
Descripción
El proceso de creación de un objeto suele comenzar por una idea, que a menudo se plasma sobre papel y que acostumbra a acabar con un modelo de lo que debe ser el objeto. Es el prototipo. En el caso de los objetos seriados, el prototipo marca la pauta de cómo debe ser el producto acabado. El Museo conserva varios y de tipologías bien diferentes, desde el sofá Gótico de Tomás Díaz Magro hasta el armario Alicia del grupo Transatlàntic, la lámpara de suspensión Porex de Curro Claret o el banco 100pies de Rafel Oliva y Cristian Montesinos. Sin ningún género de dudas, uno de los asientos más significativos en la historia de nuestro diseño es la silla BKF –también conocida como Hardoy Chair, Butterfly Chair, Safari Chair, Style AA, Sling Chair o Wing Chair–, que fue diseñada en Buenos Aires. El ejemplar que forma parte de la colección del Museo podríamos considerarlo un prototipo, ya que aunque se produjo en serie y alcanzó un número inusitado de producciones, procede de la casa de uno de los diseñadores, el arquitecto Antoni Bonet (donada en 1994 por su hija Victòria), y mantiene con el original una gran fidelidad, apreciable sobre todo por las calidades casi artesanas de los materiales. En relación con otros objetos de este ámbito, se distingue porque algunos no han pasado nunca a ser producidos y son, por tanto, modelos primitivos, de los cuales se desconoce la aceptación que habrían llegado a tener y las modificaciones para la producción en serie. El precedente de la BKF sería la silla Tripolina de Joseph Beverly Fenby, ingeniero británico, que la diseñó hacia 1855 y la patentó en 1877. El éxito que tuvo –fue presentada en diversas exposiciones y producida en gran cantidad– le mereció ser galardonada con la Medalla de Oro de Wisconsin en 1895. Aunque los autores de la BKF habían afirmado que no la conocían, en agosto de 1938 tuvo lugar en Buenos Aires la Exposición italiana de arte decorativo, donde había la silla Tripolina –como ha señalado Ricardo Blanco–. No obstante, el diseño de la BKF tiene su originalidad y se diferencia de esta tanto en lo referente al concepto como a los materiales de la estructura (hierro), y porque no es plegable. La silla BKF, que destaca por su simplicidad, equilibrio, transparencia, flexibilidad, ligereza, organicidad y libertad, ante el convencionalismo de la acción de sentarse, se encuentra en sintonía con lo que defendía el Movimiento Moderno y con la poética de las vanguardias históricas. En este sentido, su concepción es muy cercana a las esculturas de Naum Gabo, a los papiers collés biomórficos de Hans Arp o la abstracción y la transparencia de los efectos que los fotogramas de László Moholy-Nagy producían al ser traspasados a las obras pictóricas e, incluso, a las de Lazar Màrkovitx Lisitski. Con el nombre de BKF (Modelo Austral), a finales de 1939 y desde la revista Austral sus autores, tres arquitectos que habían sido discípulos de Le Corbusier, en París –el catalán Antoni Bonet (1913-1989), y los argentinos Jorge Ferrari-Hardoy (1914-1977) y Juan Kurchan (1913-1972)–, la difundieron como un elemento adecuado para la nueva arquitectura. Todos ellos eran los fundadores e impulsores del Grupo Austral, creado en la ciudad de Buenos Aires para introducir los principios de la arquitectura racionalista europea y el urbanismo proclamado por el CIAM (Congreso Internacional de Arquitectura Moderna). Asimismo, al denominarla BKF (Modelo Austral) quisieron sumar en esta silla el espíritu de grupo. Es muy plausible pensar que fue Antoni Bonet quien, vinculado en la etapa de estudiante con el grupo barcelonés del GATCPAC (Grupo de Arquitectos y Técnicos Catalanes para el Progreso de la Arquitectura Contemporánea), quiso hacerlo extensivo a este nuevo colectivo argentino. En 1940 fue presentada en el Tercer Salón de Artistas Decoradores en Buenos Aires, donde obtuvo el primer premio y el Premio de la Comisión Nacional de Cultura. No obstante, su rápida difusión procede de Estados Unidos, a partir del momento en que el director del Department of Industrial Design del Museum of Modern Art de Nueva York (MoMA), Edgar Kaufmann, Jr., se interesó por la BKF, la incorporó a la colección y la expuso desde 1943. También contribuyó el hecho de que, en el contexto norteamericano, la muestra organizada por el propio MoMA con el nombre de Organic Design in Home Furnishings generó una corriente de atención por el mobiliario organicista, concepto en el que se encuentra de lleno insertada la BKF. Esta es una silla de reposo que conjuga una gran síntesis constructiva de materiales, una gran simplicidad estructural y una búsqueda formal basada en la sinuosidad de formas en suspensión. El prototipo se basa en dos elementos muy simples: la estructura, resuelta en tubo de hierro de construcción de 12 mm –son dos piezas simétricas soldadas que se entrecruzan, y después se ha utilizado el hierro calibrado, mucho más liso y adherente para ser pintado–, y la parte flexible del asiento y el respaldo fusionados y tensados a modo de membrana que se encaja en los extremos de la curvatura del tubo. Y en este caso es el cuero cortado y cosido en cuatro partes el que se adapta y se dobla con el peso del cuerpo. En ocasiones también se ha utilizado lona. Los puntos de la silla que descansan sobre el suelo tienen acoplado un trozo de goma, que primero fue de manga y posteriormente de goma lisa (según Ferran Freixa, de la empresa Bestform, que la produjo de 1956 a 1983). La simplicidad, la linealidad y la naturalidad del diseño de formas biomórficas –claramente vinculadas con la poética surrealista–, reposadas y envolventes, que invitan a sentarse, esconden la precisión y la racionalidad del diseño que brinda el ángulo de inclinación de los hierros curvados. En la multiplicidad de réplicas que se han hecho, este aspecto se ha olvidado y se ha desvirtuado tanto su buen diseño como su funcionalidad y comodidad. Cuando la BKF comenzó a ser producida en serie por el Grupo Austral (1938-1941), se hizo de manera muy limitada. Por otra parte, los autores nunca llegaron a patentarla, porque no creyeron que este objeto alcanzara tanta relevancia. A mediados de los años ochenta del siglo pasado se habían hecho cinco millones de copias. De aquí que su fortuna histórica y su difusión, en muchos casos, derivaran en cambios de nombre: cuando ingresó en el MoMA se denominó Hardoy Chair; cuando la manufactura Knoll Associates Inc. consiguió el contrato de producción de la empresa Artek-Pascoe Inc. de Nueva York (que la produjo de 1941 a 1947) la comercializó como Butterfly, hasta 1975. En Francia, la comercialización y la difusión por quienes editaban la revista L’Architecture d’Aujourd-hui se hizo con el nombre Style AA –las iniciales AA superpuestas se convirtieron en la silueta de la silla–. En Barcelona, la produjo primero la empresa Bestform (1956-1983), y después intervinieron las empresas MYC S.A., de Rubí (1960-1979), y Ededis S.A., de Mollet del Vallès (Barcelona), desde 1991. Aquí se denominó silla Bonet, mientras que en Argentina fue considerada un diseño exclusivo del país y, tras la crisis de 2001, fue, por la historia del propio diseño, resignificada. Más allá de todas estas consideraciones, en la BKF pervivió el espíritu joven por el uso informal que contiene su funcionalidad, sumada a su calidad escultórica y de confort. Mercè Vidal
Historia del objeto
Premios: Primer premio, 1943, Primer Salón de Artistas Decoradores, Buenos Aires, Argentina; Premio Comisión Nacional de Cultura, 1943, Buenos Aires, Argentina; Premio Adquisición, 1944, Museum of Modern Art, Nueva York, Estados Unidos.
Bibliografía
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