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44

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44
Nombre del objeto bolígrafo
Título / Nombre propio 44
Autores / participantes Equip de Disseny Inoxcrom / disseny
Inoxcrom, SA / producció / Barcelona: 1965 - c.1989
Lugar de ejecución Barcelona
Datación 1965
Dimensiones 13.8 x 1 x 1.1 cm
Material colopolímero de estireno, butadieno y acrilonitrilo
Ingreso donación Inoxcrom, SA, 1998
Número registro MADB 136239

Descripción

La historia del bolígrafo es paralela y complementaria a la de la pluma estilográfica. De hecho, es una consecuencia lógica, el final de un largo proceso iniciado cuando se pensó en hacer plumas que llevasen incorporada la tinta para que fuesen autónomas. Para llegar al bolígrafo era preciso encontrar una tinta que se secase inmediatamente al escribir y un nuevo tipo de punta que permitiese dosificar la llegada de la tinta y que pudiera deslizarse sobre el papel. Sin embargo, el resultado no fue un nuevo tipo de pluma, sino un objeto totalmente nuevo. La característica del nuevo instrumento para escribir es precisamente la punta redonda hecha mediante una bola dentro de una punta metálica de acero o de latón. Fue el periodista húngaro József Lászlo Biró (1900-1985) quien lo inventó en 1938, si bien había ya algún precedente. Su hermano Georg, que era químico, le dio la solución de la composición de la tinta, derivada de la de imprenta. Juntos lo patentaron en Argentina, donde habían emigrado. Sin embargo, no lo patentaron en todos los países, y otras empresas (Eversharp) los fabricaron y distribuyeron enseguida. En España, la primera empresa que intentó fabricar bolígrafos fue Dalvi. Hacia 1960, muchas otras iniciaron su fabricación, entre las que destacan Industrial Mava (bajo la marca Inoxcrom) y Talleres Aurum. Por muchas razones, el bolígrafo 44 siempre fue un modelo anodino de la gama económica que respondía perfectamente a la filosofía de la empresa: mantenerse en la producción de utensilios de calidad para el gran consumo con un precio muy asequible, dirigido a estudiantes y personal de oficinas, tal como explica Inoxcrom. Durante mucho tiempo, el precio de venta al público del bolígrafo 44 fue de 25 pesetas, y más tarde de 30 pesetas. Este bolígrafo, tan presente en el paisaje cotidiano del mundo del trabajo, nunca ha llamado la atención, ha sido un producto totalmente “normal”. Tal vez por esto se ha mantenido tantos años en catálogo. En cambio, para la empresa constituye una pieza muy especial de su historia. El bolígrafo 44 se lanzó al mercado en 1965, tras la creación de la empresa Inoxcrom en 1964. La compañía nació de la reunificación de las empresas Talleres Aurum, Industrias Mava y Comercial Soffer Hispania RG con la voluntad de concentrar todos los esfuerzos en la marca Inoxcrom, una marca que ya había sido utilizada anteriormente por Industrias Mava. Este bolígrafo constituye un hito en el proceso de producción. Por un lado, es un rediseño que sustituía a productos anteriores de las citadas empresas, como el Soffer 22 de 1961, fabricado y comercializado con la marca Talleres Aurum, más pretencioso en el estilo, o el Inoxcrom 003 de 1964 (MADB 136259), que lo dignificaba mucho sin cambiar de gama ni de tipología. Este contexto, teniendo en cuenta además que se acababa de decidir la fabricación de una mina estándar Gigante de 1964 (MADB 136262), permitía el lanzamiento de un modelo de bolígrafo "normal", sin atributos, dirigido y pensado como producto de gran consumo que se impone por su precio, por la dignidad humilde de su calidad formal y por su falta de pretensiones. El 44 marcaba, pues, la consolidación de la empresa en la fabricación de bolígrafos. Por otra parte, se trataba también de una conquista técnica, porque si bien todo el bolígrafo es de plástico, el efecto metálico se consiguió cromándolo. Ésta era la gran novedad técnica: cromar el plástico. Por eso pesa tan poco. Ahora bien, no hay duda de que se trata de una conquista técnica que permitió reducir el coste y mantener el producto en la gama más baja; lo que ya es más discutible es que pueda considerarse un avance estético de alcance similar, a pesar de la coherencia formal. Cromar plástico supone una operación de simulación de materiales, y, por tanto, constituye un buen ejemplo del uso de las técnicas de revestimiento para modificar la apariencia de los materiales. La presencia de estrías en el cuerpo cromado todavía refuerza más el efecto metálico. El hecho de que no haya anilla es un elemento que indica, de una manera muy sutil, que no hay unión de materiales, sino que simplemente se trata de una rosca para unir dos partes, la embocadura y el cuerpo. La junta, es decir, la unión del cromado con el plástico visto –de color rojo saturado, muy característico de las posibilidades cromáticas del plástico–, es una cenefa que más bien sirve para dar un final a las estrías verticales. Simular metal podía parecer necesario si se quería mantener el diseño del bolígrafo dentro de una tipología determinada, concretamente la que marcó el Jotter de Parker en 1954 como tipo de bolígrafo un poco más digno que el utensilio de batalla que es el Bic. De hecho, el 44 mantiene el estilo aerodinámico del perfil, reforzado todavía más por el diseño del clip que se monta a presión. Sin embargo, respecto del referente original, han variado las proporciones compositivas. Si el Jotter, como también el Inoxcrom 003 o el Soffer 22, mantenían unas proporciones casi áureas entre las dos únicas partes, siendo ligeramente más larga la embocadura que el cuerpo, el 44 pasa a una proporción ternaria y se compone de tres partes, la tercera de las cuales está marcada por el clip, que no son iguales matemáticamente pero que explican perceptivamente la estructura compositiva. Anna Calvera

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