In situ
Volver al listado| Nombre del objeto | letrero de identificación, prototipo |
|---|---|
| Título / Nombre propio | In situ |
| Autores / participantes |
Pau Corominas, Lluís / disseny Duran Llinàs, Núria / disseny Consell de Disseny i de la Senyalització de la Generalitat de Catalunya / producció / Barcelona: 1984 |
| Lugar de ejecución | Barcelona |
| Datación | 1984 |
| Dimensiones | 71 x 71 x 4 cm |
| Material |
acero latón vidrio |
| Inscripciones | inscripción, Museu del Maresme, MADB135735, inscripción, Casal de l'Esport, MADB135736, inscripción, Generalitat de Catalunya. Departament d'Agricultura, Ramaderia i Pesca, MADB135737 |
| Ingreso | donación Estudi IDP S.L., 1995 |
| Número registro | MADB 135735-0 |
Descripción
Estas piezas forman parte del sistema de señalización In situ para la identificación de “lugares” en el mapa general del país, y constituye la última etapa del proyecto global de señalización coordinado por el Consejo de Diseño de la Generalitat de Catalunya. El problema estaba claramente delimitado: crear las señales que informan que se ha llegado al lugar de destino, marcar el final del trayecto orientando previamente con la señalización viaria. Son la respuesta a la tercera pregunta implícita en cualquier proyecto de señalización: “Usted ya ha llegado. Esto es…”. Por esto los rótulos son meros identificadores, y sólo en algunos casos el sistema prevé incluir información complementaria, como la altitud en el caso de un puerto de montaña, el horario en el de un centro o institución o la función del lugar mediante un pictograma en el caso de los servicios (ambulatorio, hospital). La mayoría de criterios de diseño son una continuación de trabajos anteriores. Al aprovechar soluciones constructivas previas, se consigue satisfacer una condición difícil de apreciar en los proyectos individuales, como es la simplicidad de gestión en la implantación del sistema. La intercambiabilidad de componentes permite reducir el número de modelos y facilita el almacenaje, mientras que la unificación de criterios gráficos evita aumentar la polución visual de la ciudad con nuevas imágenes. Como cualquier proyecto de señalización, éste también tiene dos vertientes relevantes en lo que concierne al diseño: el soporte, es decir, la pieza que sustenta el rótulo, y el tratamiento gráfico del rótulo que estructura la información. De hecho, el proyecto consiste fundamentalmente en crear un sistema de señales, unas reglas gráficas y semánticas de combinación de enunciados, y un sistema de fijación adecuado al lugar donde deben instalarse para que se interpreten como tales. Las variantes dependen de los lugares donde se coloquen, del carácter de los receptores (viandantes o automovilistas) y de las condiciones de percepción. Según los autores, la elección del cuadrado para el formato del rótulo quería expresar la idea de final de trayecto, de punto final. Hay que decir que es la forma más utilizada en los sistemas de señalización, difundida mundialmente por los pictogramas olímpicos. También es la forma más utilizada por las empresas que venden rótulos estándar. Además, muchos de estos rótulos corresponden a dependencias de la Generalitat, y el cuadrado ya estaba previsto en su programa de identidad institucional, proyectado por Josep M. y Joaquim Trias Folch y publicado ese mismo año. Con mucha probabilidad, ambos proyectos se desarrollaron en paralelo. Esta omnipresencia del cuadrado, tan neutro a pesar de su estatismo, pone al menos de manifiesto la pervivencia del grafismo suizo para todos aquellos materiales gráficos cuya función es transmitir información sin atributos. Con la difusión de la Neue Graphik suiza a partir de los años sesenta, el cuadrado ha sido la base modular de la diagramación y de las retículas compositivas hasta convertirse en el paradigma del diseño gráfico ortodoxo con voluntad funcional e intención aséptica en cuanto a la grafía. El tipo Helvética tiene un papel parecido. Una preocupación constante de estos proyectos de señalización ha sido equilibrar la necesidad de llamar la atención del usuario, es decir, la vistosidad del rótulo, con el deseo de no molestar la visión de la ciudad y el paisaje. De ahí la idea de crear las placas de cristal templado serigrafiado al horno para la parte interior, con una franja de color que dibuja un marco y tapa el perfil donde se colocan con el fin de no interferir en la fachada del edificio. Hay que decir que la tipografía elegida no es lo bastante impactante como para destacar sobre las texturas arquitectónicas de las fachadas, mientras que la transparencia del soporte molesta la legibilidad del texto y la identificación de la placa como señal. Las placas se complementan con un marco, un perfil angular de acero calibrado esmaltado de color beige. En las dependencias administrativas de la Generalitat de Catalunya, el perfil es de latón pulido, satinado y barnizado con un tratamiento para protegerlo de la intemperie. El sistema también prevé algunas variantes de la placa en función de las aplicaciones: una versión opaca, siguiendo el código de colores neutros, construida con una doble plancha de acero vitrificado al fuego a 850º, con la plancha de cuatro pliegues a 90º de 2 cm, y el marco formado por perfiles angulares de acero laminado en frío y galvanizado. Además del rótulo de pared, el programa In Situ prevé diferentes sistemas de soporte (simple o doble) para colocar los indicadores de forma exenta. El sistema de señalización proporciona también las directrices de dónde hay que situar los rótulos. En cuanto al aspecto estrictamente gráfico, lo que más destaca es la debilidad de los códigos empleados, que es una gran ventaja. Las diferencias de tipo y la colocación caracterizan las diversas clases de información, pero sin exigir al receptor tener que recordar en cada ocasión lo que significan las formas abstractas, así como el estilo de las letras o los colores. Es encomiable que en la época de la imagen, como habitualmente se califica la época actual, el sistema limite el uso de pictogramas a los estrictamente necesarios y prefiera escribir los topónimos. En cuanto a la tipografía elegida, una Helvética no excesivamente adelgazada, que fue rediseñada digitalmente sobre el tipo original, mantiene la unidad gráfica con el sistema de señalización de carreteras al mismo tiempo que busca integrarse en el programa de identidad de la Generalitat de Catalunya. El código se reduce a combinar la seminegra y la fina. En lo que respecta a la composición, un cuadrado de punto final impone necesariamente la caja central, estática y clásica. Los diseñadores dicen que no había ninguna normativa municipal sobre rótulos urbanos cuando ellos hicieron el proyecto. Dado que muy poco tiempo después, en la zona del Ensanche de Barcelona y en otras áreas muy significativas por su valor patrimonial, ya existía una normativa muy rígida para la colocación de rótulos comerciales, es muy probable que se aprovechase el modelo de rótulo transparente de este proyecto para imponerlo en todos los rótulos colocados en las fachadas. Las piezas que se encuentran en la colección del museo tienen las siguientes inscripciones: “Xarxa de Museus Comarcals de Catalunya Museu del Maresme” (MADB 135735), “Instal•lacions Esportives Municipals Casal de l’Esport” (MADB 135736) “Generalitat de Catalunya Departament d’Agricultura Ramaderia i Pesca” (MADB 135737). Los rótulos In Situ fueron seleccionados para los Premios Delta de ADI/FAD de Barcelona de 1986. Anna Calvera
Bibliografía
Capella, J., Larrea, Q. (1991). Nuevo diseño español. Barcelona: Gustavo Gili SA, 128
Catálogo de productos seleccionados para los Premios Delta (1986). Barcelona: Fundación BCD, 27
