Mirallmar
Volver al listado| Nombre del objeto | espejo |
|---|---|
| Título / Nombre propio | Mirallmar |
| Autores / participantes |
Samsó Queraltó, Eduard / disseny BD, Ediciones de Diseño (1972 - 2007) / producció / Barcelona: a partir de 1991 |
| Lugar de ejecución | Barcelona |
| Datación | 1991 |
| Dimensiones | 150 x 180 x 4 cm |
| Material |
hierro latón espejo |
| Ingreso | donación BD, Ediciones de Diseño, 1995 |
| Número registro | MADB 135843 |
Descripción
El espejo Mirallmar se caracteriza por las múltiples posibilidades reflectoras que siete lunas de diverso tamaño adoptan en una estructura en zigzag. El espejo está estructurado a partir de un alma de hierro que contiene nueve casquetes y discos de hierro galvanizado, los cuales acogen unas rótulas de latón torneado que soportan las lunas. De manera intencionada, parte de esta alma es visible, dejando entrever la estructura del mueble. Las dimensiones del espejo oscilan según la posición, pudiendo alargarse o replegarse a voluntad. Las lunas miden, de mayor a menor tamaño, 70 x 70 cm, 50 x 50 cm, 40 x 40 cm, 30 x 30 cm (hay dos), 24’5 x 24’5 cm, y 20 x 20 cm. Por otro lado, la penúltima es de aumento. El espejo fue concebido para el proyecto Casa Barcelona, para el cual se diseñaron objetos que fácilmente encontramos en los hogares a partir de doce objetivos teóricos: ser innovador, poseer un valor cultural, ser homogéneo, flexible, internacional, funcional, de circunscripción nacional, duradero, normalizado, comercial, con una buena relación calidad de producto-coste, y plenamente identificado. Mirallmar siguió estas premisas y al mismo tiempo se inscribió en los tres ámbitos en que se articulaba la muestra: el universo doméstico, el confort y la base exportable. Precisamente, en la edición del catálogo de Casa Barcelona, se puede encontrar el proceso de diseño del espejo, desde los dibujos preparatorios hasta la maqueta y la proyección de la estructura definitiva, así como una presentación del autor, que consideró las siete lunas “como un pensamiento, una intuición y, por esto, algo que nunca es definitivo, algo siempre inacabado… Para poder definirse necesitarán un lugar para reflejar y, por tanto, para habitar. Sólo entonces serán… Y sólo entonces generosamente, una a una, nos devolverán ese lugar multiplicado como un eco.” El espejo, también en palabras de Eduard Samsó, es una pieza muy libre, en absoluto vinculada a ninguna corriente, tendencia o estilo. También, y seguramente por su misión, resultó una de las menos funcionales de la muestra. El espejo fue producido por una empresa española, BD Ediciones de Diseño, que la ha fabricado hasta nuestros días y se ha encargado también de su comercialización, tanto en España como en Estados Unidos y diversos países de los continentes asiático y europeo. Al buen éxito comercial hay que sumar el hecho de haber sido seleccionado para los Premios Delta ADI/FAD del año 1991. Hay que señalar que el nombre también es deudor de las normas de Casa Barcelona, ya que los diseños debían tener un título relacionado con la ciudad. Visto el resultado, Eduard Samsó no dudó en hacer un juego de palabras con uno de los puntos más representativos de la urbe, desde el que se contempla el plano de la ciudad: Miramar. De Miramar a Mirallmar, una consonante añadida transforma la función de mirar en un objeto de reflexión. Acción y resultado que encuentran en este espejo un efecto de realidad resquebrajada, conseguido gracias a la múltiple refracción que hace que las imágenes se fragmenten de una luna a otra y que el usuario siempre se busque, como si quisiese encontrarse en cada una de sus partes. Rossend Casanova
Historia del objeto
Premis: Premio de Diseño, 1992, Revista Nuevo Estilo, Madrid.
Bibliografía
La Casa del 92. Ardi. (1992), núm. 25, 128-141
Premios Delta 91 (1992). Ardi , 26, p. 74-77.
Eduard Samsó. Valor seguro (1995). Diseño interior, 42, p. 10-111
