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Siniestra

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Siniestra
Nombre del objeto silla de brazos
Título / Nombre propio Siniestra
Autores / participantes Ferrater i Lambarri, Carles / disseny
Jané Camacho, Carlos / producció / Granollers, Barcelona: 1992-1996
Lugar de ejecución Granollers
Datación 1992
Dimensiones 95 x 52 x 55 cm
Material haya
piel
Material / técnica afelpado
Ingreso donación Carlos Jané Camacho, S.L., 1995
Número registro MADB 135745

Descripción

Como muchos elementos de mobiliario, las sillas Diestra y Siniestra nacen a raíz de una intervención arquitectónica particular, en este caso un restaurante. En 1992 se le encargó a Carles Ferrater la adecuación de parte de los espacios de un edificio de la ciudad de Barcelona, donde también se le encomendó la creación de un restaurante, que se situó dentro de una construcción ligera que, a la manera de un invernadero construido con hierro y cristal, ocupaba el patio. La variabilidad de este ámbito, sin paredes y con iluminación y distribución variables, hizo que gran parte de la identidad y el carácter del local recayese en las sillas. Éstas forman un conjunto y parten de la idea general del restaurante para el que fueron creadas. Se trata de unas sillas muy visibles, que huyen de cualquier referencia tipológica anterior y se plantean, desde el principio, como una ruptura de tópicos. Dada la situación habitual en mesas para cuatro personas, Ferrater, que es zurdo, decide realizar un objeto asimétrico que disponga de las dos versiones. Formalmente, el respaldo recuerda el ala de una mariposa. La irregularidad del perfil permite, si el usuario lo desea, apoyar un brazo o colgar un bolso en el punto donde forma un vértice, pero su característica más singular es la existencia de un sólo brazo situado en un lado diferente en función de que la silla esté destinada a un zurdo o a un diestro. Gracias a sus dimensiones reducidas, este elemento permite acercar la silla a la mesa sin problemas, y uno puede levantarse sin necesidad de retirarla. Por otro lado, si se sitúa el pequeño brazo en los lados exteriores, al combinar dos sillas simétricamente desaparece cualquier elemento entre dos comensales que estén situado uno al lado del otro, de manera que éstos disponen de más movilidad y las sillas proporcionan comodidad sin imponer limitaciones. La curvatura del respaldo y la existencia del brazo hacen que el confort de estas sillas se acerque, en cierto modo, al de las butacas y, por tanto, que inviten a adoptar una posición más relajada durante los momentos de sobremesa. El tapizado del respaldo y el asiento permite combinaciones entre forma y color, configurando numerosas posibles imágenes, algo muy adecuado para el concepto de restaurante que se amueblaba. Las piezas del museo están tapizadas de piel afelpada gris y las patas y el brazo son de madera de haya teñida de color caoba. La imagen final del producto, sin embargo, también implica ciertas contrapartidas. Se trata de un objeto con un carácter propio muy marcado, lo que hace que sea especialmente adecuado para aquellos casos donde esto sea determinante, si bien al mismo tiempo limita su utilización en otras configuraciones. Josep Maria Fort

Bibliografía

Producción nacional de mobiliario e iluminación 1992 (1993). Ardi. (31), 110-173, 117

Las estructuras del comer (1993). Mobiliario e iluminación. Ardi, 35, p. 98-103

Ferrater, C. (1993). Un jardín para el gusto. Restaurante Lola, de Carlos Ferrater. Ardi, 32, p.124-129

Diestra y Siniestra (1993). On Diseño, 139, p. 88

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