Zeleste
Volver al listado| Nombre del objeto | lámpara de mesa |
|---|---|
| Título / Nombre propio | Zeleste |
| Autores / participantes |
Roqueta Matías, Santiago (1944 - 2005) / disseny Santa & Cole, Ediciones de Diseño / producció / Barcelona: 1987-c.2000 Jové, Àngel (1940 - 2023) / disseny Snark Design / producció / Barcelona: c.1975-1977 Santiago Roqueta i Àngel Jové / producció / Barcelona: 1973 |
| Lugar de ejecución | Barcelona |
| Datación | 1973 |
| Dimensiones | 40 x 19 x 19 cm |
| Material | alabastro |
| Material / técnica | Alabastro desbastado y pulido |
| Ingreso | donación Santa & Cole, Ediciones de Diseño, S.A., 1994 |
| Número registro | MADB 135656 |
Descripción
La lámpara de sobremesa Zeleste es una lámpara de dimensiones discretas, construida en alabastro, en la que las diferentes partes se muestran con una geometría claramente definida que da lugar a formas y volúmenes completamente cerrados, incluso en el caso de la pantalla, de acabado exterior siempre pulido. El sistema de fabricación consiste en esculpir cada una de las formas a partir de un bloque de material natural, si bien la utilización de figuras geométricas y de revolución facilita su industrialización. La base y el cuerpo tienen la instalación eléctrica en su interior, permitiendo el paso de los cables y sosteniendo el portalámparas. El difusor o pantalla, formado por una pieza definida por dos formas cónicas –superior e inferior–, opuestas y unidas por una parte cilíndrica central, está vaciado con una forma interior esférica, con un grosor final de pared que en algunos puntos no llega a los dos centímetros. Durante la primera remodelación del local musical Zeleste, situado en la calle Argenteria de Barcelona, se planteó el diseño de la lámpara. De acuerdo con los criterios generales de la intervención, se necesitaba una lámpara de sobremesa que asumiera una imagen de fuente de energía, de foco de radiación. Estos "acumuladores de energía", como los describen sus autores, tenían que aparecer como objetivos en el interior del local, como elementos que aportasen connotaciones pseudomágicas al ambiente general y que, al mismo tiempo, proporcionasen, de manera puntual y concreta la luz necesaria en los lugares adecuados, una luz que por otro lado tenía que ser controlada y discreta, sin deslumbramientos ni reflejos inoportunos. De la necesidad de compromiso de un elemento que, por sus dimensiones y presencia real, no deja de ser bastante modesto, aparece la que quizás es su característica más remarcable: la utilización del alabastro como único material. Se trata de un material natural que permite resolver tanto la base, dada su resistencia, solidez y estabilidad, como el difusor, ya que tiene la propiedad de ser translúcido cuando se reduce su grosor. Esta unificación del material contribuye a no dispersar la atención en las partes sino a percibir el conjunto, efecto reforzado por el carácter pétreo. Por otro lado, una luz que emana de un elemento de piedra aparentemente macizo no deja de sugerir alguna cosa inquietante, oculta. Se establece así una relación especial entre objeto y observador en la que es difícil determinar quién está al servicio de quién, si el usuario se sirve de la lámpara o si la lámpara justifica su existencia con la atención que recibe del observador. Aunque los objetos domésticos de alabastro cuentan con una gran tradición y con una producción muy industrializada –con precios comercialmente competitivos–, y este objeto, asociado al ambiente íntimo de un local musical, adquiere en sí mismo una imagen clásica, la inquietud que produce sea posiblemente la responsable de la relativamente escasa difusión que ha tenido como elemento doméstico. Su aparición coincidió con la fundación de la editora tienda Snark por Santiago Roqueta, de la que esta lámpara fue unos de los primeros productos. Se recuperaron las lámparas Babel y Zeleste, en esta ocasión desvinculadas del local, y se incorporaron objetos de Rietveld, Hoffman y Balla. Snark se propuso como un servicio para hacer posible todo tipo de iniciativas de interés, adaptando la propia estructura. Los productos iniciales así lo mostraron: cada nuevo producto requería un tipo diferente de proceso industrial, incluidos algunos desaparecidos en la actualidad. Con todo, el nivel de exigencia y calidad era máximo. Este hecho, acompañado de una distribución que tampoco podía ser homogénea dado el carácter diverso de los productos, convirtió el conjunto en unos productos que eran a la vez industriales e individualizados, como es el caso de la lámpara Zeleste. De este modo, el producto aparece como un representante de aquellos objetos diseñados para un caso concreto pero que, posteriormente, pasan a producirse en series poco numerosas, situación muy adecuada a su carácter particular e individualista. Josep Maria Fort
Bibliografía
Capella, J., Larrea, Q. (1991). Nuevo diseño español. Barcelona: Gustavo Gili SA, 173
Capella, J., Buti, A. (2005). 300% Spanish design. Barcelona: Electa, 140-141
