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Calder

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Calder
Nombre del objeto lámpara de mesa
Título / Nombre propio Calder
Autores / participantes Franch Miret, Enric / disseny
Metalarte / producció / Sant Joan Despí, Barcelona: producció a partir de 1975
Lugar de ejecución Sant Joan Despí
Datación 1975
Dimensiones 40 x 92.5 x 19.5 cm
Material aluminio
poliestireno
hierro
Ingreso donación Metalarte, 1994
Número registro MADB 135401

Descripción

La lámpara Calder es un objeto muy aéreo que da la impresión de estar descompensado, ya que tiene un brazo tres veces más largo que el otro, pero se mantiene en un sutil equilibrio gracias al mismo principio que rige el funcionamiento de las balanzas romanas. Este principio nos dice que dos pesos diferentes situados en los dos extremos de una palanca se equilibran en función de la longitud del brazo. En el punto de equilibrio se sitúa el fulcro. En ocasiones los diseñadores nos proponen paradojas visuales que se resuelven mediante la utilización de sencillos principios de la física. Así, crean objetos que desafían las nociones establecidas de proporción y equilibrio Por ejemplo, juegan con la oposición entre volumen y peso. Una pieza puede tener una “cabeza” exageradamente voluminosa, construida con un material poco denso, que, en contra de las apariencias, se mantiene derecha mediante un pequeño pie construido con un material muy denso y, por tanto, mucho más pesante. Es el caso de la lámpara de mesa de Antoni de Moragas, que tiene una pantalla de tejido ancha y que se mantiene en pie gracias a un pie cilíndrico muy delgado de madera de cedro. Otro recurso es el del tentetieso o tentempié, es decir, una pieza con una base semiesférica y, por tanto, aparentemente inestable, que siempre regresa a la posición vertical porque su centro de gravedad se encuentra muy bajo. Es el caso del sacapuntas Tentetieso de André Ricard y del jarrón Cloe de Josep Puig. Hay piezas que se mantienen unidas sencillamente porque las empuja la fuerza de la gravedad. Es el caso de la percha Colgadíssimo de Pepe Calvo, hecha con una serie de ganchos sueltos suspendidos en el aire que se unen como los eslabones de una cadena, de tal modo que cuanto más peso soportan mejor encajan. La lámpara Calder es un artefacto sofisticado que nos propone interesantes desafíos visuales. Se puede mover en varias direcciones y, como hemos dicho, se mantiene en un sutil equilibrio utilizando los mismos principios y mecanismos de las balanzas romanas, que todavía se pueden ver en los mercados agrícolas de Cataluña. Está constituida por dos bolas unidas por un largo brazo: una está vacía, contiene la bombilla y hace de pantalla; la otra es maciza y hace de contrapeso. Como la bola vacía es más ligera, su brazo se encuentra tres veces más lejos del fulcro que la bola maciza. Las balanzas romanas tienen una pequeña pieza que mantiene el brazo en suspensión y deslizante, y que desplaza el fulcro a un punto más alto. Esta lámpara trabaja del mismo modo, con la diferencia de que el brazo no se desliza y el fulcro está sostenido por un pie cónico. Y como este pie contiene el transformador de la bombilla, se consigue equilibrar y mantener estable todo el artefacto. La lámpara Calder fue una de las primeras que incorporaba la bombilla dicroica y que, por tanto, debía alojar en alguna parte el voluminoso y pesante dispositivo eléctrico. Se podría pensar que este modelo es el resultado de complicados cálculos físicos, pero la intención de Enric Franch al diseñar esta pieza era alejarse un poco del racionalismo más frío y conferirle una dimensión poética. Él mismo nos explica que la elaboración de los prototipos a partir de los planos fue muy rápida y que el equilibrio de la lámpara se resolvió de un modo relativamente intuitivo. Esta pieza fue un encargo de Antoni Riera Cortés, director general de la empresa de iluminación Metalarte, que quería incluir en el catálogo una lámpara de prestigio para mesa de despacho. La propuesta de Franch de entrada no entusiasmó demasiado al equipo directivo, pero consultaron a los clientes importantes y estos creyeron que era un modelo que tenía buenas posibilidades comerciales, de modo que, a pesar de las reticencias iniciales, la producción se llevó adelante. El nombre llegó posteriormente, entre la fase de diseño y la fase de comercialización. Parece ser que fue sugerido por el interiorista de Nueva York George W. Hansen, amigo personal de Riera, a quien Metalarte producía la lámpara Swing-arm. Para poder utilizar el nombre de Alexander Calder, Metalarte se puso en contacto con la Galería Maeght de Barcelona, dirigida por Francesc Farreras, que entonces comercializaba en Barcelona obra del conocido escultor norteamericano. Esta galería no puso ninguna objeción al nombre. Por su audacia visual y por su ingeniosa solución técnico-constructiva, la lámpara Calder ha gozado de una gran aceptación. No obstante, hay que reconocer que ha tenido más éxito de crítica que de ventas. Su fabricación, basada en sistemas semimanuales y lentes, lo convertía en un modelo bastante caro. Excepto el brazo, que es de hierro, las piezas volumétricas de esta lámpara son de fundición de aluminio, y esto exige mucho trabajo de ajuste y pulido. En el futuro tenían que ser de inyección, pero Metalarte no hizo las inversiones necesarias para fabricarla a gran escala, lo que habría reducido mucho el coste por unidad y le habría abierto más mercados. A diferencia de otros modelos del sector de la iluminación, esta lámpara nunca se ha ofrecido en las típicas versiones de pie, techo, pared, etc. Solo se ha elaborado de sobremesa, lo que se debe al hecho de que tiene una configuración muy cerrada que no se presta a hacer variaciones. Tampoco se le han cambiado los colores y siempre se ha pintado de un gris muy oscuro que confiere una gran unidad al conjunto. La lámpara Calder estuvo en el mercado desde 1975 hasta 2011. De hecho, en 2001, cuando la marca Metalarte fue incorporada al grupo J. Feliu de la Peña S.L. –que en 2011 adoptó el nombre de Grupo Luxiona para reflejar su dedicación a la iluminación–, el modelo no fue retirado de los sucesivos catálogos impresos. Aun así, se veían muy pocas porque el precio era excesivamente elevado. Finalmente, en 2012 fue retirada del catálogo en línea. No obstante, en 2013 los gestores de la marca Metalarte tenían la intención de reconsiderar la producción de este modelo histórico. La lámpara Calder fue seleccionada para la exposición de los Premios Delta ADI-FAD 1977 y desde entonces ha sido siempre considerada una pieza emblemática del diseño español. Ha sido mostrada en las exposiciones siguientes: El diseño industrial en España (Feria Europalia’85, Bruselas, 1985); Design in Catalonia (Nueva York, Nagoya, Milán, Barcelona, 1989-1991); Arts decoratives a Barcelona. Col•leccions per a un museu (Barcelona, 1994-1995); Diseño industrial en España (Madrid, Barcelona, 1998-1999), y 300% Spanish Design (Bogotá, Sao Paulo, Fortaleza, Pequín, Shanghái, Atenas, Lisboa y Saitama, 2005-2009). Además de en diversos artículos de revista, esta lámpara salió publicada en el libro Nuevo diseño español del historiador británico Guy Julier (Destino, Barcelona, 1991). Isabel Campi

Bibliografía

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Capella, J., Larrea, Q. (1991). Nuevo diseño español. Barcelona: Gustavo Gili SA, 58

Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía (1985) [catàleg d'exposició]. Diseño en España. Madrid: IMPI, Fundación BCD, Ed. CG. Creaciones Gráficas, SA, 39

Capella, J., Giralt-Miracle, D., Larrea, Q. (1998). Diseño industrial en España [catàleg d'exposició]. Madrid: Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofia, 236

Fort, Josep M. (1998). De Ontwikkeling van de Verlichting Gerunde de 20ste Eeuw. Dins Licht = Light & Design. Kortrijk: Stichting Interieur VZW, 54-63

Sector del mueble 76 (1976). Hogares modernos: la revista de la decoración, el mueble y la arquitectura,112, p.54-62

Deltas 1977 y premio de la crítica Iniciativa (1978). Hogares modernos: la revista de la decoración, el mueble y la arquitectura, 127, p.18-23

Diseño y tecnología: Lámpara Calder (1978). Hogares modernos: la revista de la decoración, el mueble y la arquitectura, 130, p. 24-27

Llovet, J. (1981). Ideología y metodología del diseño. Barcelona: Gustavo Gili, 83

Del món al museu. Disseny de producte, patrimoni cultural. Museu del Disseny. Barcelona: Ajuntament de Barcelona, 2014. 978-84-9850-617-4., 104-107, 104

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