prototipo, desatornillador
Volver al listado| Nombre del objeto | prototipo, desatornillador |
|---|---|
| Autores / participantes |
Pey Estrany, Santiago (1917 - 2001) / disseny Mifer / producció / Barcelona: 1962 |
| Lugar de ejecución | Barcelona |
| Datación | 1962 |
| Dimensiones | 29 x 3.5 x 3.5 cm |
| Material |
acero madera |
| Ingreso | donación Santiago Pey Estrany, 1994 |
| Número registro | MADB 135567 |
Descripción
“El mango de la herramienta manual ha sido uno de los elementos más descuidados por el diseño”, afirmaba Santiago Pey en un artículo sobre la Feria de Barcelona de 1976. Trece años atrás, había tenido la ocasión de trabajar en el proyecto de un destornillador que destaca precisamente por su mango. No obstante, el destornillador diseñado por Pey para la empresa Mifer en 1962 no llegó, finalmente, a producirse en serie. El ejemplar conservado en el museo corresponde, de hecho, a uno de los pocos juegos que se hicieron a modo de prototipo. El juego completo preveía diferentes tamaños, tanto de punta plana como de cruz (también llamada cabeza Phillips). La propuesta de diseño formulada por Pey era bastante diferente en relación con los destornilladores que usualmente estaban a disposición de los consumidores locales a principios de los sesenta, una época en la que el destornillador todavía se asociaba a la caja de herramientas del carpintero y a un diseño de mangos de madera cilíndricos con estrías. El de Pey tenía que tener el mango de plástico (aislante, por tanto), tenía una forma más compleja que la del cilindro uniforme y podemos analizarlo en tres partes: una sección hexagonal en la anilla inferior del inicio del mango, apta para ajustar la llave inglesa y aumentar la fuerza de giro; una sección cuadrada, con un desarrollo piramidal y con cuatro estrías muy pronunciadas en el tronco intermedio del mango que facilitaban la sujeción de los dedos y el giro con la mano; y el extremo del mango, de forma redondeada, de pomo, para adaptarse a la palma de la mano y a su función de presión sobre la herramienta. Claramente, pues, el diseño se basa en una reflexión sobre la función de la herramienta y la anatomía de la mano, una temática que apasionaba a Pey como un desafío de diseño. Sin embargo, los problemas ergonómicos no eran la única preocupación de su diseño, ya que Pey también era muy consciente de que “las herramientas y las máquinas-herramientas es algo que también entra por los ojos”. Así, además de la función indicativa por medio de la cual la forma debe dar pistas sobre cómo utilizar la herramienta, el diseño también debe dotar al mango de un aspecto agradable y de seguridad. La preocupación por estos temas y el conocimiento específico acumulado, que en cierta manera ya están contenidos en el diseño de este destornillador, llevaron a Pey a desarrollar, en los años posteriores, una labor como consultor de empresas productoras de herramientas, así como a preparar una exposición para el BCD presentada en la Feria Internacional de Muestras de Barcelona de 1976 sobre Diseño de herramienta y máquina-herramienta. En los textos del folleto, escritos por Pey, el diseñador insiste en que “ningún otro producto u objeto que no sea la herramienta se identifica más ”con la idea de diseño”, y esto se debe al conjunto de implicaciones de “necesidad, función, ergonomía, economía, simplificación, semiótica...” que le son propias. Respecto de las herramientas –y, por extensión, de todo el utillaje humano–, Pey participaba de una idea evolucionista. “A medida que las civilizaciones evolucionan –escribe Pey en 1963–, las formas se multiplican y, poco a poco, se perfeccionan.” Pero esta evolución histórica se detiene cuando impera lo que el autor denomina la “ley del mimetismo estético”, que da prioridad a la búsqueda de una analogía formal con el objeto antecedente antes que proyectar una nueva forma acorde con las nuevas necesidades. El papel del diseñador industrial es, precisamente, el de romper esta ley para introducir innovaciones. No se trata, por tanto, de hacer un destornillador, sino de diseñar un destornillador que mejore las prestaciones de los destornilladores anteriores, que tenga en cuenta la compatibilidad con otras herramientas y dé respuesta a una diversidad de funciones, algunas de ellas nuevas. En este sentido, vale la pena notar que en el diseño (o en la reflexión sobre el diseño) de herramientas elementales, Pey encontraba a menudo sinergias con sus conocimientos de lexicografía: el diseño, como el léxico, tenía que evitar quedarse en “serviles imitaciones” de los productos (o palabras) importados, y su papel era encontrar las fórmulas para “emanciparse” de la dependencia extranjera, rescatando, cuando fuera posible, técnicas y productos tradicionales. Éste fue uno de los argumentos principales de la intervención de Pey en la comunicación presentada en las “Primeras Jornadas sobre la Protección y Revalorización del Patrimonio Industrial” de 1982, organizadas por el Departamento de Cultura de la Generalitat de Catalunya en colaboración con el Departamento de Industria del Gobierno Vasco. En dicha comunicación, Pey recuerda que “aquellas formas de productos que ya han quedado obsoletas en esos países, hoy en día se siguen haciendo aquí”, y a continuación pone como ejemplo los destornilladores, los martillos, las hachas y las llaves graduables, y propone “rescatar”, con el estudio de técnicas y productos tradicionales, diseños más funcionales y emancipados de “la dependencia extranjera”, como los mangos de azada, más ergonómicos que los rectos de sección redonda u ovalada “impuestos” a partir de la revolución industrial. Reflexiones como ésta son bastante reveladoras tanto del carácter como del proceso intelectual con el que este diseñador, cuya originalidad y bagaje cultural no era demasiado común en el ámbito del diseño catalán, abordaba las cuestiones relativas al diseño industrial. Oriol Pibernat
Bibliografía
Pey, S. (1963) Introducció al disseny industrial. Barcelona: Rafael Dalmau Editor, 69
