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Viceversa

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Viceversa
Nombre del objeto banco
Título / Nombre propio Viceversa
Autores / participantes Milá, Miguel (1931 - 2024) / disseny
Santa & Cole, Ediciones de Diseño / producció / Barcelona: a partir de 1995
Lugar de ejecución Barcelona
Datación 1995
Dimensiones 79 x 189 x 53 cm
Material acero
hierro
bolondo (fusta)
Material / técnica Acero, hierro y madera de bolondo
Ingreso donación Santa & Cole, Ediciones de Diseño, SA, 1996
Número registro MADB 135969

Descripción

El diseño del banco Viceversa es ingenioso y sencillo, como es habitual en Milá: unos pies que sugieren el funcionamiento del banco hacen de soporte y de brazo al mismo tiempo; dos listones de madera, ligeramente inclinados siguiendo la forma del cuerpo, forman el asiento, separados entre sí para que no se acumule la suciedad en medio del asiento, mientras que el respaldo es un listón de madera maciza de 35 mm atornillado por cada extremo a dos perfiles planos de acero que son los que pivotan en torno a un eje central y que, al moverse, describen un arco paralelo al que dibujan los pies, de manera que incluso el mecanismo es sencillo. En cuanto a los materiales, varían según la función que cumple cada pieza: fundición de hierro pintado para los pies; acero para los montantes y travesaños, que actúan como tope a la movilidad del respaldo; y el resto es de madera maciza de bolondo natural debidamente tratada para su uso en el exterior. En el acta de los Premios Delta de 1965, el jurado formado por los arquitectos Albini, Kramer y Correa se lamentaba de la falta de productos de uso público de todo tipo promovidos por las administraciones públicas. Se trataba, naturalmente, de un acta testimonial en el contexto de una realidad política que hacía completamente utópicos proyectos de esta clase. Quizá para responder a esta llamada, o también para satisfacer la demanda de lámparas asequibles y modernas para las muchas urbanizaciones que invadían las comarcas, Miguel Milá, juntamente con Josep Bonet, diseñaron la farola BM en 1967. Era la primera vez que Milá salía del interior doméstico para trabajar en el jardín y en los espacios comunes que surgían entre los bloques de edificios de la arquitectura moderna. Durante la transición democrática española, en cuanto el arquitecto Oriol Bohigas llegó al Ayuntamiento de Barcelona, inició el programa “Monumentalizar la periferia” (1980-1986), y lo que una vez se había denominado muy tímidamente “productos de uso público” se convirtió rápidamente en un “tema” codiciado por arquitectos y diseñadores. Desde que en 1980 los arquitectos Federico Correa y Alfonso Milá colocaron los bancos tradicionales rediseñados por Miguel Milá en la Plaça Reial de Barcelona, proyecto que provocó el debate popular sobre las plazas “duras”, cada vez que un equipo de arquitectos acababa la remodelación de una plaza o un parque aparecían en el mercado nuevas propuestas de mobiliario urbano. Quizá por esta razón los muebles urbanos se han convertido, más que cualquier otra familia de objetos, en el símbolo visible del “paradigma Barcelona”, como afirmaba Guy Julier. La mayoría de estos muebles respondían, conceptual y estilísticamente, al carácter del espacio que les había dado su origen. Así, todo lo que en Italia se debatió mediante sillas para el hogar privado, en Barcelona se ha discutido mediante bastantes bancos, muchas farolas y algunas papeleras, pensando siempre en la calle y el universo público. Hay, pues, dos tipos de muebles urbanos: los que nacen en un contexto muy marcado, estilística y expresivamente, en relación con una obra urbanística de carácter fuerte y de mucha personalidad; y aquellos que nacen con una voluntad versátil y responden al deseo de estandarizar una pieza cuya calidad depende de la personalidad y las prestaciones del objeto por sí mismo. De este segundo tipo había ya un muy digno precedente de banco “transparente” que podía ser versátil y estilísticamente polivalente manteniendo siempre su personalidad: el banco Catalano (MADB 135861) de Tusquets-Clotet de 1974. Miguel Milá ha diseñado bastantes bancos de uso público a lo largo de su carrera: algunos responden a aquella manera de hacer tan suya que consiste en rediseñarlo todo estilizando y actualizando modelos antiguos (Clínic, 1980 y Plaça Reial, 1989); otros responden al proyecto arquitectónico derivado de su colaboración con Correa-Milá (Tram, 1991); finalmente, en otros casos, aborda el objeto por lo que es, regresa a los materiales y a los procesos, y también a las empresas que más conoce, e intenta una propuesta que incluya una mejora concreta (serie Montserrat, 1990; banco Viceversa, 1995; y la serie de asientos Neo-Romántico, 1995). En todos estos casos, lo más remarcable es el concepto de diseño implícito en la manera de entender el objeto en sí, que se convierte en un diálogo con el usuario; así por ejemplo, en el caso del Viceversa, Milá incorpora al usuario permitiéndole decidir la dirección en la que quiere sentarse, ya que el respaldo bascula y tiene dos posiciones/orientaciones, como sucedía en los antiguos bancos medievales colocados frente a las chimeneas, donde el cambio de posición del respaldo permitía estar de cara o de espaldas al fuego, según como el usuario se quería calentar. Anna Calvera

Historia del objeto

Premis: Delta de Plata, 1995, ADI FAD, Barcelona.

Bibliografía

Corredor-Matheos, J. (1997). El disseny industrial. Dins Disseny, vestit, moneda i medalles (p.11-81). Barcelona: L'Isard, 41,74

Corredor-Matheos, J. (2001). Miguel Milá. Barcelona: Santa & Cole: Edicions UPC: Escola Tècnica Superior d'Arquitectura de Barcelona, 98

Julier, G. (2000). The culture of design. Londres: Sage Publications

Serrano, V., Lobo, A. (1996). 25 piezas clave". Diseño interior, 50, p. 64

Miguel Milá, 150-151, 151

Viceversa