Pedrera
Volver al listado| Nombre del objeto | banco |
|---|---|
| Título / Nombre propio | Pedrera |
| Autores / participantes |
Danès Tejedor, Albert / disseny Vinclar 95 / producció / Hospitalet de Llobregat, Barcelona: a partir de 1995 |
| Lugar de ejecución | Hospitalet de Llobregat, l' |
| Datación | 1995 |
| Dimensiones | 41 x 149 x 44.5 cm |
| Material | vidrio |
| Material / técnica | listral |
| Ingreso | donación Vinclar, 95, 1995 |
| Número registro | MADB 135953 |
Descripción
El banco Pedrera de Albert Danés está hecho íntegramente de vidrio (un material considerado frágil y tradicionalmente pensado para otros usos), y esto representa una aportación importante como experimentación. Está fabricado al horno a partir de un molde y doblado a alta temperatura según un proceso industrial específico, lo que significa un éxito para las nuevas tecnologías y sus posibilidades, ya que esto hubiese sido impensable unos cuantos años atrás. Se trata de una pieza de vidrio rectangular cuyos extremos, convertidos en patas, han sido curvados. La parte central está ligeramente ondulada y hace la función de asiento, de manera que la forma del banco se reduce al mínimo necesario. El vidrio está grabado con unas líneas en diagonal que evitan la transparencia total y que al mismo tiempo provocan cierto efecto en recibir luz. Si bien en la historia del diseño tiene su antecedente en la mesa de vidrio Fontana, diseñada por el italiano Pietro Chiesa en 1932, con la parte superior completamente plana y acabada con un biselado, Danés llegó al diseño de Pedrera por cuenta propia y como continuación de un conjunto de sofá y butaca destinado a la sede de Barcelona del Banco Vitalicio. El origen del banco hay que buscarlo en el encargo que el Instituto Catalán del Suelo de la Generalitat de Catalunya hizo a Danés para remodelar la plaza de la Vila de Sant Sadurní d’Anoia. El autor diseñó el banco especialmente para este proyecto, y con el fin de vincularlo con el cava (el producto agrícola local más importante), eligió el vidrio, material tradicional del envase del preciado líquido espumoso. Desgraciadamente, a pesar de la originalidad de la idea, el banco fue desestimado por el promotor, básicamente por el temor que, por el hecho de ser de cristal, las personas dudasen a la hora de sentarse en él. De hecho, hemos de contradecir esta idea, ya que Pedrera es un banco muy resistente al peso, los golpes y las inclemencias del tiempo, al mismo tiempo que se limpia con mucha facilidad, no envejece y tampoco necesita ningún mantenimiento. Pese a este rechazo, el banco no pasó desapercibido al jurado de los premios Delta ADI/FAD de ese mismo año, que no dudó en otorgarle una Mención especial destacando la capacidad de aprovechar y relacionar una tecnología reciente con un material tradicional y su forma expresiva. El mismo año 1995, Daniel Giralt-Miracle, director del Espacio Gaudí que se inauguró al año siguiente en la Casa Milà de Barcelona, observó el valor de la pieza y la aconsejó para las dependencias del edificio. La idea encajó inmediatamente, tanto por la creatividad y las formas onduladas del mueble como por su transparencia, que, lejos de lo que sucede con los bancos convencionales, permite el paso de la luz. Este interés por la luz, dicho sea de paso, lo demostró el propio Gaudí a lo largo de toda su obra. Danés, pues, no dudó en bautizar el banco con el nombre del primer lugar oficial que lo acogió: la Pedrera, sobrenombre popular que los barceloneses habían dado a la Casa Milà, la última obra civil de Antoni Gaudí. El uso del nombre tiene plena justificación, ya que, como sucede en la Pedrera, paredes y techos están construidos sin solución de continuidad. Así, Pedrera hace, en las patas y el asiento, lo mismo que las paredes y los techos gaudinianos: no forman un ángulo recto, sino una curva constante. Además, la suave ondulación del banco recuerda algunas partes del edificio, como las fachadas principal y posterior, la barandilla del paso de ronda y la de la azotea, y también todas las demás sinuosidades del inmueble, como los pasamanos de las escaleras y algunos de los cielos rasos. El banco ha sido producido desde 1995 por Vinclar 95, S.L., que lo ha comercializado a nivel estatal. Aunque ha sido bien acogido por el público, Pedrera no ha tenido el éxito comercial esperado, posiblemente por la falta de promoción y comunicación de las prestaciones del mueble. También se ha producido un taburete con el mismo material y procedimiento, pero sólo con una ondulación en el asiento. En definitiva, el paso del tiempo y las nuevas tecnologías han permitido superar la resistencia del vidrio, crear un mueble de líneas simples y sinuosas, transparente, original y resistente. Isabel Campi
Historia del objeto
Premios: Mención especial del jurado, Premios Delta, 1995, ADI FAD, Barcelona.
