chaises longues
Volver al listado| Nombre del objeto | chaises longues |
|---|---|
| Autores / participantes |
Moneo, Rafael / disseny Artespaña / producció / Madrdi: 1988-c.1990 |
| Lugar de ejecución | Madrid |
| Datación | 1988 |
| Dimensiones | 185 x 77 x 64 cm |
| Material |
acero inoxidable sicómoro piel |
| Ingreso | donación Artespaña, 1994 |
| Número registro | MADB 135532 |
Descripción
La chaise longue diseñada por el arquitecto Rafael Moneo se considera una pieza experimental de la que se realizaron solamente seis unidades. Todas ellas se fabricaron casi al mismo tiempo con la finalidad de estudiar sus expectativas comerciales. Esto explica las muy leves variaciones observadas en el remate de las patas de los diversos ejemplares, algo propio de los productos en estudio que tienen, además, un proceso de producción esencialmente artesanal. El mueble se arma a partir de un bastidor de acero inoxidable pulido, rematado en sus extremos por sendas pletinas planas que constituyen los apoyos en el suelo. Sobre esta estructura se dispone un tablero de madera contrachapada curvada en forma de arco que asume parcialmente la función de asiento y a partir de la cual surgen el respaldo, un frontal de apoyo de éste y el costado trasero. Asiento y respaldo quedan cubiertos por el tapizado, realizado en piel negra y con un acolchado lineal que acentúa el dinamismo de la pieza. El cuerpo del mueble, chapado en madera de sicómoro, está barnizado y presenta un acabado satinado. Al igual que sucede con la otra pieza del mismo arquitecto incluida en este catálogo (el Sofá 2x2 [MADB 135460]), el mueble está pensado con una clarividencia constructiva que facilita su comprensión inmediata. La lógica de los cuatro trazos que lo definen connota una voluntad de síntesis que evita toda concesión formal. No obstante, sobre esta austeridad conceptual se superpone, al mismo tiempo, el gesto acusadamente curvilíneo de sus formas, estableciendo un tenso diálogo entre ambos extremos que, afortunadamente, dificulta la complaciente clasificación de este objeto como un mero producto funcional. Pues lejos de entender la chaise-longue como un simple reflejo antropométrico del cuerpo que debe acoger, sus formas rememoran la intensidad poética que poseían aquellos primeros muebles evocados por Moneo como “marcos hermosísimos para que se manifestase la belleza de Madame Recamier o Josefina Bonaparte. ¿Quién no las identifica, en cuanto tipo ideal del mueble, con aquellas elegantísimas chaise-longues imperio cuya delicada geometría nos conduce a pensar que quienes las concibieron tenían muy presente el bienestar que crea el dulce balanceo de una barquichuela en las tranquilas aguas del Nilo?”. Así, las formas tensas y dinámicas de la chaise-longue querrían ser el “marco adecuado para que en ella hiciesen su feliz aparición otras bellezas”. José Baltanás
