Para Theo Walter
Volver al listado| Nombre del objeto | cabinet de discos |
|---|---|
| Título / Nombre propio | Para Theo Walter |
| Autores / participantes |
Bonet Bertran, Pep / disseny BD, Ediciones de Diseño (1972 - 2007) / producció / Barcelona: 1981-1993 |
| Lugar de ejecución | Barcelona |
| Datación | 1981 |
| Dimensiones | 33.5 x 66.5 x 35.5 cm |
| Material |
acero metacrilat de metil |
| Ingreso | donación BD, Ediciones de Diseño, 1995 |
| Número registro | MADB 135859 |
Descripción
Este contenedor está influenciado, en parte, por el interés del autor por la música, y más concretamente por el jazz, ya que él mismo es saxofonista. De hecho, Bonet dedica este diseño al saxofonista Theo Walter, conocido artísticamente como Sony Rollins: “Lo he diseñado así porque me parece la mejor manera de guardar los buenos momentos que he pasado escuchándote tocar el saxo.” Posiblemente sea esta voluntad de ir más allá de lo estrictamente funcional lo que le permite huir de una imagen banal y excesivamente inmediata, en la que habría sido muy fácil caer si consideramos que, básicamente, se trata de una simple caja en forma de prisma rectangular inclinado, con acceso desde la parte superior. Tanto la forma como los materiales contribuyen a dignificar el resultado. La plancha metálica plegada ofrece aristas agudas, grosores mínimos y superficies lisas. El metacrilato de las tapas aparece ligero y reluciente, de manera que, en situación horizontal, refleja las imágenes a la manera de una superficie de agua. Por otro lado, los pliegues de la plancha agilizan la presencia del volumen. Por consideraciones funcionales, siempre presentes en los objetos diseñados por Bonet, la cara frontal del contenedor se hunde en la arista inferior, de manera que permite ir pasando los discos y ver la carátula con facilidad -ya que quedan ajustados por abajo- y disponer de espacio en el lado superior. Los pliegues que actúan como guías de las puertas correderas las separan visualmente del volumen y forman una línea de sombra que las hace ligeras. Las aristas verticales de la cara frontal se mantienen, de manera que las caras laterales del contenedor conservan la forma cuadrada. Finalmente, la capacidad de cien discos hace indiscutible su utilidad. En el momento de su aparición, el hecho de guardar los discos en un objeto específicamente diseñado con esta finalidad, y pensado con su lógica, era una propuesta muy innovadora. Habitualmente, los discos se guardaban en estanterías o en bucs que, en el mejor de los casos, actuaban como si fuesen una librería con soportes verticales intermedios para evitar la caída de los discos. Puesto que los discos LP no disponían de lomo, la búsqueda y la elección se convertía en un ejercicio casi de memoria visual que terminaba, a menudo, con la revisión sistemática de parte de los archivos extrayéndolos laboriosamente y volviéndolos a dejar en su lugar. Este producto, estrechamente vinculado a la existencia de discos LP, ya no aparece en el catálogo de BD del año 1994. La total implantación de los discs CD la ha dejado fuera del mercado, aunque, por sí mismo, mantiene totalmente la vigencia. También podemos considerarlo un antecedente de muchos sistemas posteriores aplicados a los CD. En 1981, el jurado de los Premios Delta, formado por Gae Aulenti, Philippe Olivier y André Ricard, decidió considerarlos desiertos, pero concedió cinco menciones, una de las cuales fue para el contenedor de discos Para Theo Walter. Josep Maria Fort
Bibliografía
Capella, J., Larrea, Q. (1991). Nuevo diseño español. Barcelona: Gustavo Gili SA, 182
25 años de diseño industrial: los Premios Delta (1986). Barcelona: Gustavo Gili, SA, ADI FAD, 153
