portarrollo
Volver al listado| Nombre del objeto | portarrollo |
|---|---|
| Autores / participantes |
Moragas i Gallissà, Antoni de (1913 - 1985) / disseny CIVE, Compañia Inmobiliaria de Viviendas Economicas / producció / Barcelona: 1958 - 1960 EDIBS / producció / Barcelona: 1960 - 1964 |
| Lugar de ejecución | Barcelona |
| Datación | 1958 |
| Dimensiones | 7.8 x 15 x 2.1 cm |
| Material | aluminio |
| Material / técnica | anodizado |
| Ingreso | donación Albert Bastardes, 1999 |
| Número registro | MADB 136652 |
Descripción
Con el diseño de este artefacto para colocar rollos de papel higiénico en el cuarto de baño, Moragas actuó como el interiorista que descubre una idea para una pieza estándar, susceptible de su industrialización, tipificación y comercialización por lo que es, no como una pieza de mobiliario destinada al salón ni un acabado constructivo como los que el arquitecto necesita y no encuentra en el mercado. El portarrollos es eso, una idea de diseño surgida con la comprensión de una función relativamente secundaria pero no menos importante. De hecho, Albert Bastardes, que enseguida se hizo cargo de su edición y producción, explica que Moragas tuvo la idea en un hotel alemán y que allí mismo hizo el croquis en una libreta en la que siempre lo apuntaba todo. A la vuelta de Alemania, rediseñó el croquis adaptándolo a la realidad productiva del país y simplificando mucho el montaje. El portarrollos estuvo listo en 1958, y es probable que hiciera los primeros modelos encargándolos al metalista que trabajaba para su inmobiliaria. Al montar EDIBS, la editora de diseño industrial de Bastardes y Schmid, ese diseño enseguida pasó al catálogo de la empresa y la vida del objeto fue tan larga como la de EDIBS, es decir, de 1960 a 1964. El portarrollos es fundamentalmente un objeto pequeño muy simple, compuesto de dos piezas: una de aluminio anodizado que se fija a la pared dejando a la vista los tornillos y que es el soporte de la segunda, una varilla doblada y enroscada, que es la que aguanta el rollo. El mecanismo es muy ingenioso y simple, ya que la varilla sólo requiere tres giros de rosca para quedar fijada y no moverse hacia adelante ni hacia atrás: no lleva pasador ni ningún otro mecanismo, y tiene bastante juego para dejar entrar un rollo y después fijarlo. Se fabricó de manera que la varilla pudiera tener entrada por la derecha o por la izquierda, y ésta es la diferencia entre las dos piezas catalogadas en el museo. Se ha dicho de este objeto que pone de manifiesto "el esfuerzo de su autor para reducir el diseño a la mínima carga formal". Sin embargo, los acabados excesivamente industriales demuestran la apuesta de Moragas por aprovechar esa expresividad tan brutalista, a veces incluso chapucera dado el exceso de simplicidad, de una producción industrial que se significa sólo a sí misma. Es la tendencia plenamente industrial que seguirían de manera más esmerada otros diseñadores y arquitectos de la época. En este caso concreto, de todos modos, la tendencia es más bien "industrialista"; y, de hecho, recuerda aquellos objetos de antes de la guerra, que en Cataluña y el resto de Europa se esforzaban por demostrar que habían sido hechos industrialmente. Anna Calvera
