Copenhagen
Volver al listado| Nombre del objeto | cenicero |
|---|---|
| Título / Nombre propio | Copenhagen |
| Autores / participantes |
Ricard Sala, André / disseny Flamagas S.A. / producció / Barcelona: 1966 - 1981 Mobles 114 / producció / Barcelona: a partir de 2002 Norda / producció / Barcelona: 1990 - 1999 Annexa / producció / Barcelona: 1984 - 1989 Olivia Ricard & Cia S.C.P. / producció / Barcelona: 1999 - 2001 |
| Lugar de ejecución | Barcelona |
| Datación | 1966 |
| Dimensiones | 5 x 7.5 cm |
| Material | melamina |
| Ingreso | donación, 1994 |
| Número registro | MADB 135411 |
Descripción
El cenicero Copenhagen es, probablemente, una de las piezas más representativas del trabajo de André Ricard y de su legado a la historia reciente del diseño catalán. Se trata de un cenicero de forma cilíndrica, con una muesca para sujetar el cigarrillo y un cilindro interior para apagarlo. El formato corresponde a un cenicero de uso individual y permite apilarlo. Ricard diseñó este producto en 1965, en los comienzos de su colaboración con la empresa Flamagás. Para Flamagás había realizado el año anterior el encendedor Menhir (MADB 136081, MADB 136696), y en años sucesivos diseñó otros ceniceros y encendedores. El material empleado es el plástico, y la tecnología de fabricación, el molde. Ambos son muy característicos del tipo de producto industrial estandarizado que se empezaba a propagar en España durante los años sesenta y setenta. A diferencia de otros diseños y diseñadores destacados de la época, Ricard asumía en éste y otros trabajos el papel de diseñador industrial en el sentido más literal del término, es decir, el de pensar un diseño para la industria. Hay que tener en cuenta que, en los años sesenta, la cultura local del diseño destacaba sobre todo por las piezas de mobiliario y de iluminación que se concebían para ser fabricadas con recursos tecnológicos más propios de una artesanía mecanizada que de una producción industrial de grandes series. Pese a que durante los primeros años Copenhagen se encontraba en los escaparates de todos los estancos del país, el volumen de producción de las sucesivas comercializaciones no ha superado el propio de las series medias (aproximadamente, 3.000 ejemplares), pero esto se debe atribuir no tanto al diseño y a los costos de producción como a las capacidades de fabricación y de comercialización del entorno empresarial local. Copenhagen es también uno de los objetos que mejor permite indagar el concepto y el método de diseño que han caracterizado la obra de este autor. Como ha manifestado Ricard en diversas ocasiones, este objeto se diseñó pensando en solucionar los problemas de los ceniceros precedentes. Hasta entonces, la mayoría de los ceniceros consistían en un plato bajo de diámetro relativamente grande que hacía que la ceniza fuera especialmente sensible a las corrientes de aire o a los resoplidos. Por otra parte, el cigarrillo descansaba en un amplio canal donde podía humedecerse y apagarse, y la acción de aplastar la colilla tenía que hacerse en contacto con los residuos de ceniza y de cigarrillos depositados anteriormente en el cenicero. La atenta observación de estos problemas de uso constituye el argumento del nuevo diseño proyectado por Ricard. Conenhagen es un cenicero profundo y de diámetro reducido para evitar, precisamente, la acción del viento sobre la ceniza. La muesca y el cilindro interior cumplen la función de sujetar con precisión el cigarrillo sin que éste pierda el equilibrio o se apague. El cilindro interior actúa como superficie en la que se puede aplastar la colilla sin que entre en contacto con los residuos, que quedan depositados en el fondo del cenicero. El diseño apilable facilita el almacenamiento. Esta aproximación analítica y la voluntad de resolución racional de la función (Ricard ha dicho: "me fui planteando cada problema del cenicero para resolverlo racionalmente") se suman a la economía y la síntesis formal de un diseño basado en formas geométricas simples, como el círculo y el cilindro, y a la elección del blanco, el negro, el gris y el rojo como colores estándar del producto (aunque más adelante se amplió la gama cromática). La simplicidad formal del Copenhagen es coherente con un planteamiento que, por encima de todo, pretende destacar connotativamente las funciones, ya que la forma del objeto actúa como un indicador del sistema de usos que propone, y esta prioridad, que pretende que la forma sea autoexplícita en relación con la función, aleja el diseño de cualquier tentación ornamental y decorativista. Todo ello permite inscribir esta pieza dentro de la tradición más canónica del racional-funcionalismo que dominó la escena europea durante los años sesenta. El nombre Copenhagen remite al diseño escandinavo de la época, aunque hay que decir que esta denominación no se debe al diseñador, sino a la empresa productora. De hecho, con más precisión, el diseño de Copenhagen se puede asociar a un paradigma de objetos, a un método proyectivo y a un programa de relación con la tecnología industrial que propagó la Hochschule für Gestaltung de Ulm. La identidad industrial del objeto, el funcionalismo aplicado a pequeños artefactos de la vida cotidiana y una forma basada en la racionalización geométrica sin concesiones han convertido al cenicero Copenhagen en un símbolo de la estética racionalista del diseño. El paso del tiempo ha realzado la importancia de este objeto como una cuña de modernidad que se introducía en el gusto de las clases medias catalanas. El producto obtuvo de manera inmediata el reconocimiento profesional con el premio Delta de Plata de 1966, otorgado por ADI/FAD. Años después, en 1986, con motivo del vigésimo quinto aniversario de los premios Delta, el mismo producto recibió una mención especial “por haber sido pionero en la renovación del entorno cotidiano, formado por múltiples y pequeños objetos perfectos por su sencillez y su funcionalidad”. Además del carácter simbólico, que ha convertido a Copenhagen en un “clásico” del diseño catalán, el recorrido del producto en el mercado es también notable. Si bien, como ya se ha apuntado, nunca ha llegado a volúmenes de producción propios de los productos de consumo masivo, Copenhagen se ha producido y comercializado de forma ininterrumpida durante los últimos treinta y cinco años. Dos de los ejemplares de la colección del museo forman parte de un conjunto que se completaba con el encendedor de sobremesa Menhir (MADB 136081). Todas las piezas son negras, se presentan dentro de una caja y fueron un regalo de la revista Destino a los suscriptores. La publicación hizo poner su logotipo en todos los productos, de manera que los usó también como elementos publicitarios. Oriol Pibernat (Maria José Balcells, documentación)
Historia del objeto
Premios: Delta de Plata, 1966, ADI FAD, Barcelona ; Delta 25 años, 1986, ADI FAD, Barcelona.
Bibliografía
Dossier: diseños para fumar (1989). Ardi, 9, 170-201, 195
Barcelona creació (1990). Barcelona: Area de Cultura de l'Ajuntament de Barcelona
Capella, J., Larrea, Q. (1991). Nuevo diseño español. Barcelona: Gustavo Gili SA, 56-57
André Ricard. El peso de la experiencia (1995). Diseño interior, 42, 100-101
Domènech Girbau, L. (1967). Deltes del 1966. Serra d'or. (1967), 2, p.71-72
Giralt-Miracle, D. (1971). El diseño industrial en Cataluña. Cuadernos de arquitectura, 82, p.48-54
"Hogarotel: los deltas de oro". Nueva forma: el inmueble. (1967), núm. 12 (gener 1967), p.41-43.
Catálogo de productos seleccionados para los Premios Delta (1986). Barcelona: Fundación BCD, 108,111
Rodríguez Marcos, J. (1999). Diseños inolvidables. Diseño interior, 88, p. 70-75
25 años de diseño industrial: los Premios Delta (1986). Barcelona: Gustavo Gili, SA, ADI FAD, 77,175
