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Sakyo 272

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Sakyo 272
Nombre del objeto retolador de bola
Título / Nombre propio Sakyo 272
Autores / participantes Equip de Disseny Inoxcrom / disseny
Inoxcrom, SA / producció / Barcelona: 1988 - 1996
Lugar de ejecución Barcelona
Datación 1988
Dimensiones 13.2 x 1 x 1.3 cm
Material colopolímero de estireno, butadieno y acrilonitrilo
Material / técnica Resina ABS emmotllada
Ingreso donación Inoxcrom, S.A., 1998
Número registro MADB 136247

Descripción

El rotulador de bola (roller) Sakyo comparte con el conjunto de bolígrafo y portaminas Rocky (MADB 136268 y MADB 136269) muchas cosas, especialmente en lo que concierne a la filosofía del producto y a los criterios de diseño que dominaban entonces en la empresa. Sakyo es un rotulador de bola, es decir, un instrumento de escritura que formalmente se parece al bolígrafo pero que tiene en la punta una bola hecha normalmente de material plástico o cerámico que, juntamente con un tipo de tinta más acuosa que la del bolígrafo, hace que el utensilio se deslice mejor y que la escritura sea más fácil. Esta tipología apareció en el mercado a mediados de la década de los ochenta del siglo XX y rápidamente hizo la competencia a los bolígrafos dentro de la gama del instrumento útil, barato y popular. En este marco, la propuesta de Sakyo es doble. Por un lado, incorpora esta tipología de rotulador al catálogo de Inoxcrom (bolígrafos, portaminas, estilográficas, rotuladores) y, por otro, propone un estilo de producto más acorde con la época: los ochenta son los años de consolidación de la postmodernidad en todos los sectores del mercado, donde el pop se ha convertido en un lenguaje y el objeto destinado al consumo de masas ha dado paso al objeto "divertido", estilísticamente potente, dirigido a sectores de mercado muy específicos; es, por ejemplo, la época de los relojes Swatch. El diseño de Sakyo responde, pues, a este modelo. En Inoxcrom lo recuerdan con un eslogan publicitario: ellos los llamaban --y querían hacer-- "los bolígrafos de sensación de vivir". Desde un punto de vista formal, pocas cosas llaman la atención en Sakyo. Al igual que muchos otros aparecidos en el mercado en aquella época, continua siendo un objeto pensado en alzado y dibujado con escuadra y paralex. Todas las uniones son en rosca, a excepción del capuchón, que se cierra a presión. El clip es el mismo que el del bolígrafo Rocky, un poco más largo quizá para amoldarse al capuchón, y mantiene el mismo indicativo de la pinza en la parte exterior. El cuerpo es totalmente cilíndrico, como el capuchón. Sin embargo, la parte inferior del cuerpo es muy grande y está muy estriada, lo que se explica por la calidad del plástico con que está fabricado. El ABS es duro, rígido, tiene un acabado brillante y es totalmente uniforme. Así pues, resbala con el sudor, de manera que requiere que esa parte sea potente y esté muy texturada. Su aspecto recuerda mucho más los antiguos plásticos, la baquelita y el celuloide. Los rasgos estilísticos y diferenciales de Sakyo provienen del tratamiento cromático. El ABS permite obtener una gama muy matizada, mucho más que otros plásticos, como el PVC o los propilenos. La novedad de la serie Sakyo reside precisamente en la utilización de este plástico y en la gama de colores elegida. En el horizonte está la marca Daniel Hetcher, probablemente los primeros que sacaron estilográficas y bolígrafos fabricados en este plástico y que pusieron el acento en la calidad del plástico, su no-textura, el tacto y el brillo de los colores. También propusieron una gama de colores innovadora, especialmente en lo que se refiere a la combinación de colores. Es la gama que se asimila al catálogo Pantone, y, de todos los colores posibles, los elegidos son los secundarios o los obtenidos mediante combinaciones con el blanco y el negro: rosa fucsia, lilas y violetas, verde manzana, azul turquesa, azul de Prusia, azul noche, verde esmeralda, etc. Más o menos similares son las propuestas de Inoxcrom pero aplicadas a instrumentos de por sí más humildes que la pluma estilográfica; de hecho, la estilográfica Sakyo no llegó hasta el año 2000, a partir de un rediseño de toda la serie para situarla en la gama de "fantasía" o, para decirlo claramente, en la gama "divertida". Son buen ejemplo de ello los colores de las piezas que hay en el museo: rosa fucsia pastoso combinado con lila claro; y azul turquesa (cian concretamente) combinado con negro. En síntesis, Sakyo es el resultado de dos adaptaciones: del rotulador de bola, en lo que se refiere a su funcionamiento, y del lenguaje Daniel Hetcher en lo que concierne a su estilo. Anna Calvera

Sakyo 272