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contenidor d'aliments

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contenidor d'aliments
Nombre del objeto contenidor d'aliments
Autores / participantes Ricard Sala, André / disseny
Plásticos Ta - Tay, SA / producció / Montornès del Vallès, Barcelona: a partir de 1994
Lugar de ejecución Montornès del Vallès
Datación 1994
Dimensiones 12.2 x 28 x 18.5 cm; 12.2 x 18.5 x 18.5 cm; 6.1 x 18.5 x 18.5 cm; 7.7 x 12 x 12 cm; 6.1 x 28 x 18.5 cm
Material polietileno
polipropileno
Ingreso donación, 2001
Número registro MADB 136705-0

Descripción

El descubrimiento, a finales de los años treinta del siglo pasado, de un plástico como el polietileno resultó fundamental en la fabricación de objetos para el hogar, y especialmente en la de contenedores de alimentos. Desarrollado por la empresa ICI (Imperial Chemichal Industry) en Crawford, Inglaterra, este plástico se utilizó durante la segunda guerra mundial como material aislante de los cables eléctricos. Pero su gran reconocimiento se produjo en Estados Unidos con la creación, en 1942, de los primeros contenedores de alimentos fabricados con polietileno moldeado, los famosos Tupperware. Su éxito condujo de inmediato a la dignificación del plástico como material, pues su uso no supuso únicamente la sustitución de unos materiales (cerámica, vidrio) por otro (polietileno), sino también una mejora gracias a las características de éste (irrompible, ligero, apto para el uso de una amplia gama de colores, semitransparente, etc.). En los años cincuenta, el enorme éxito obtenido por los objetos de utillaje doméstico hechos con plástico se debió en parte a la aparición de la melamina. Gracias a la dureza del material y a la cantidad de colores que se le podían aplicar, el plástico entró en competencia con la cerámica y el vidrio. Pese al elevado precio de los primeros objetos, el incremento de su mercado fue espectacular, especialmente a partir del momento en que diseñadores de prestigio empezaron a crear productos de plástico. En 1994, la empresa Plásticos Ta-Tay, dedicada a la fabricación de productos por inyección de plástico, encargo a André Ricard una serie de contenedores para alimentos. La serie inicial, que se encuentra en el museo, consta de cinco recipientes de diferentes medidas y capacidades que, siguiendo la tradición de Tupperware, tienen formas geométricas, concretamente, de paralelepípedos. Los contenedores están pensados para que se puedan apilar sin riesgo de que resbalen o caigan, cosa que se consigue gracias a dos elementos: por una parte, una especie de moldura que recorre todo el perímetro y hace de elemento de sujeción y, por otra, unas dimensiones pensadas para que los contenedores queden perfectamente encajados uno en otro. Los pequeños surcos de la tapa sirven para reforzar la rigidez, al tiempo que impiden que los contenedores apilados resbalen. El contenedor propiamente dicho está hecho de polipropileno, es translúcido por los laterales y tiene las esquinas romas y transparentes, cosa ésta que le proporciona amabilidad y permite apreciar qué contiene y en qué cantidad. La tapa es de polietileno, un plástico más suave y flexible que permite el cierre por presión, y tiene en las cuatro esquinas una especie de lengüeta que facilita la apertura y el cierre. Esto se facilita también por el hecho de que la forma y los elementos de la tapa se repiten, pero a la inversa, en la parte superior del contenedor, lo que permite el cierre hermético. Es justamente esta posibilidad de apertura por cuatro puntos diferentes lo que distingue a este diseño de otros presentes en el mercado y, especialmente, de los Tupperware que sólo tienen una lengüeta. La marca del productor Ta–tay aparece tanto en la tapa como en la base del contenedor, donde también figuran la capacidad (0,6 l, 1,3 l, 2,1 l 2,9 l y 4,7 l), las iniciales del tipo de plástico empleado, que se trata de un material reciclable y que es apto para contener alimentos (símbolo de la copa y el tenedor). Los materiales y las dimensiones se han calculado de forma que los contenedores puedan introducirse en el congelador y en el microondas, aunque se recomienda que, en caso de calentar el contenido, se haga sin la tapa. El hecho de haber sido fabricados sin cadmio es una muestra del interés de la empresa por producir objetos cada vez más ecológicos y sostenibles. En este caso, la tapa de los contenedores es de color blanco, aunque las hay de otros colores. Maria José Balcells

Bibliografía

Ricard, André. André Ricard: diseño industrial [catàleg d'exposició] (2000). Santander: Fundación Marcelino Botín, 58

André Ricard: el disseny del quotidià [catàleg d'exposició] (1999). Barcelona: Fundació Joan Miró, 71

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