Carolina Herrera
Volver al listado| Nombre del objeto | botella de perfume, conjunto (grupo de objetos) |
|---|---|
| Título / Nombre propio | Carolina Herrera |
| Autores / participantes |
Ricard Sala, André / disseny / flascó Antonio Puig Perfumes / producció / Barcelona: a partir de 1988 Zimmermann, Yves / disseny / capsa |
| Lugar de ejecución | Barcelona |
| Datación | 1988 |
| Dimensiones | 17 x 7.1 x 3.8 cm |
| Material | cartón |
| Material / técnica | capsa |
| Ingreso | donación Antonio Puig Perfumes S.A., 1994 |
| Número registro | MADB 135694-0 |
Descripción
Adoptando una estrategia habitual en las empresas perfumistas, Antonio Puig Perfumes lanzó en 1988 una línea de perfumes con el nombre y el aval de la diseñadora de moda hispano-norteamericana Carolina Herrera. El diseño del envase es obra de André Ricard, y el grafismo, de Yves Zimmermann, ambos colaboradores habituales de Puig. Este perfume, destinado a mujeres de un segmento social alto que consumen productos de marca y que buscan una imagen de actualización por medio de la moda, se concibió fundamentalmente para el mercado norteamericano. La idea principal parte de combinar el lujo con la sofisticación de un cierto imaginario de lo hispánico, lo que ya resulta evidente en la fragancia: un perfume floral exuberante basado en el olor del jazmín y el nardo, y con un fondo de sándalo, ámbar y musgo. El frasco de vidrio diseñado por Ricard explota diversas cadenas asociativas. Por una parte, el corte estructurado y arquitectónico de la ropa de la diseñadora que da nombre al producto, que se acentúa con la forma antropomórfica que dibujan el conjunto del cuerpo y el tapón del envase. Por otra parte, una retórica neoclásica que había emergido en la estilística arquitectónica de la década de los ochenta. Finalmente, alguna ligera referencia al mundo de la imagen hispánica (aunque este aspecto queda más acentuado en la resolución gráfica de la caja del frasco, en la que aparecen motivos de lunares, ciertamente, muy utilizados en los estampados de la ropa de Carolina Herrera). El frasco original es el de 100 ml, y a partir de él se desarrollaron los demás tamaños, teniendo en cuenta la utilización de los vaporizadores, que siempre provocan una alteración del diseño original. Existe una versión Tige, frasco de pequeñas dimensiones para llevar en el bolso. Este pequeño frasco se presenta en un pequeño estuche que simula el de las joyas valiosas. Los recursos expresivos del diseño de Ricard se adaptan, pues, a un trabajo de interpretación de elementos de estilo y de sutil reconstrucción de un determinado ámbito alegórico. En relación con el diseño de este envase, Ricard ha manifestado: “Nunca diseño para mí, ni pretendo satisfacer mis gustos personales, más bien quiero tocar la sensibilidad de los otros, interpretar la forma de vida de quienes han de utilizar un producto. Además, procuro reflejar la personalidad de un modista”; o “el diseñador es un actor que interpreta un personaje que no es el suyo”. La acogida del producto supuso un éxito total, especialmente en Estados Unidos, donde vive la diseñadora. Por eso, sólo después de que pasaran doce años, la empresa productora se ha decidido a lanzar un nuevo perfume avalado también por la firma de la diseñadora. Oriol Pibernat (Maria José Balcells, documentación)
Historia del objeto
Premis: Federación Española de Envase y Embalaje, 1989, Sevilla.
Bibliografía
Capella, J., Larrea, Q. (1991). Nuevo diseño español. Barcelona: Gustavo Gili SA, 55
Envases de Carolina Herrera (1992, març). Creativity news, 4, p. 43
Fragancia y diseño (1989). On Diseño, 104, p. 66
Suárez, M. (1998). Entrevista. André Ricard. Experimenta, 20, p.87-94
