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Zeppelin

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Zeppelin
Nombre del objeto embalaje
Título / Nombre propio Zeppelin
Autores / participantes Equip de Disseny Inoxcrom / disseny
Inoxcrom, SA / producció / Barcelona: a partir de 1994
Lugar de ejecución Barcelona
Datación 1994
Dimensiones 3.1 x 20.5 x 7.3 cm
Ingreso donación Inoxcrom, S.A., 1998
Número registro MADB 136240-1

Descripción

El bolígrafo y el portaminas Zeppelin son de acero inoxidable cromado, con el clip chapado en oro o plata. El oro y la plata, materiales de orfebre por antonomasia, mantienen, con su presencia, a este conjunto en la gama alta, la de prestigio, la de las pequeñas joyas útiles. Si se tratase de otros metales sin duda los resultados no variarían demasiado, siempre que se mantuviese el criterio compositivo. De hecho, más allá de ennoblecer simbólicamente, también sirven para introducir en el modelo un juego de color y reforzar visualmente el carácter del diseño de la serie. Tomados como colores, en heráldica el oro y la plata son metales y hay que contrastarlos con colores; el juego que aquí se propone es exactamente el inverso: unificar la textura a través del material, ya que todo es siempre metálico y brillante, y contrastar la tonalidad de los metales entre sí. Por esto, más allá del oro y la plata, lo importante es el gris claro y el amarillo. Es muy clara, pues, la concepción de la forma y cómo se diseñó la serie dentro mismo de Inoxcrom. Las piezas del museo son un bolígrafo (MADB136.240) y un portaminas (MADB 136241), con los clips chapados en plata, y otro bolígrafo (MADB136242) con el clip chapado en oro. La idea surgió del clip del portaminas y el bolígrafo ID (MADB 136271 y MADB 136272) diseñado por el alemán Marquard en colaboración con el equipo de diseño de Inoxcrom el año anterior. Aquel clip gustaba mucho. Era ovalado, pisciforme, muy liso, con una semiesfera hundida en la pinza. El cuerpo del Zeppelin reproduce el del clip de manera proporcional y le sirve de fondo redundante gracias al cambio de color. Así de simple. Lógicamente, puesto que la forma de huso era tan clara, tan cerrada en sí misma, tan completa según la Gestalt, no había forma de poner un capuchón. Por eso la serie Zeppelin no tiene estilográfica, sólo instrumentos que se abren y se cierran por medio de un pulsador. La punta queda entonces totalmente escondida o se utiliza como vértice del huso. El nombre era evidente. La forma total era la de un zeppelín estilizado. Hay que decir que, en aquellos años, había ya algunos antecedentes importantes de instrumentos de escritura de formas ovaladas y pisciformes, siguiendo la tendencia hacia la redondez, las parábolas y los óvalos de la época. Como en la evolución de los coches, y también en los bolígrafos y las estilográficas --siempre dentro de la gama alta--, se observa que la novedad del momento arrinconaba la propuesta nostálgica de la memoria postmoderna para dar paso a la reconciliación con la herencia moderna, que ahora se asumía bien como recurso posible para determinados proyectos, bien como punto de partida para seguir adelante. Los materiales high tech o, simplemente, con apariencia de técnicos, eran aprovechados con toda naturalidad, y las formes y proporciones volvían a ser motivo de estudio por sí mismas. Para ser moderno ya no era preciso recurrir a la ortogonalidad de los sólidos primigenios, sino que podían investigarse formas más complejas dentro de la geometría, euclidiana o no, con ayuda de los ordenadores. La forma de huso de hilar había sido empleada por Daniel Nebot en 1993 en la pluma De Chirico para la Tombow Pencil Co, una empresa japonesa; también la estilográfica Habana y el portaminas Waist la adoptaron más o menos en la misma época. El perfil del huso, el perfil pisciforme, empezaba a ser común, pero todavía llevaba aquella carga de novedad que hace que un diseño valiente se convierta y se comporte como un verdadero valor añadido –-no necesariamente en el precio, sino en la calidad de uso de un objeto-– porque, en su contundencia, es claro y fácil de identificar y leer. Se ha dicho que estas piezas utilizaban la ergonomía como criterio. Ahora bien, si, como también se ha dicho, demuestran la capacidad del diseño para funcionar como valor añadido, sea en la gama de lujo o bien en la económica (y, en este caso, esto significa mantener un nivel de calidad alto y una coherencia de lenguaje en el tratamiento de la forma), es más verosímil pensar que la ergonomía no es precisamente aquello que más destaca, sino un condicionamiento más del proceso de diseño, mientras que lo que le confiere personalidad es la coherencia entre discurso y forma de expresión. Tal vez por esta razón todavía hoy la serie Zeppelin se sigue vendiendo con cierta regularidad. Anna Calvera

Bibliografía

Faerna, J.M. Artesanía de precisión: la escritura en los márgenes del diseño. Diseño interior, 56, 82-95

BCD Selection: empreses manufactureres i serveis de disseny. (1995). Barcelona: Fundació BCD, 42

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