estufa
Volver al listadoDescripción
Estufa decorativa monumental de estilo neorrococó. Prototipo en forma de balaustre formado por tres partes que se acoplan entre sí. El módulo inferior, de perfil cuadrangular con ángulos achaflanados, descansa sobre cuatro patas en forma de voluta. La parte central es abombada y presenta ángulos ornamentados con motivos de voluta en relieve y cuatro amorcillos que se adaptan a la forma curvilínea del final del cuerpo y el inicio de la parte superior o tiro. El anverso de este módulo está decorado con un medallón de rocalla con un acabado en forma de concha y una cabeza de carnero en la parte inferior, ocupado por un paisaje bucólico: un pastor con sus ovejas en bajo relieve. Los registros laterales y posterior presentan una sencilla ornamentación de volutas en relieve. El módulo superior de forma troncopiramidal invertida de perfil cuadrangular y borde tetralobulado está dividido en cuatro registros ornamentados con un medallón de rocalla ocupado por grupos de trofeos dedicados a la música, la arquitectura, la ciencia y la técnica. La tapa abovedada tiene ornamentos de voluta en relieve. Falta el coronamiento, que normalmente era un jarrón de rocalla o un busto. La estufa es de arcilla blanquecina (calcárea) y presenta una superficie de vidriado opaco color crema, agrietado a causa de la contracción. Los motivos ornamentales en relieve están pintados con pigmentos de colores suaves y dorados. Todas estas gamas de tonalidades pastel y los dorados son característicos de finales del siglo XIX. Las primeras estufas cerámicas datan del siglo XI y, hasta principios del siglo XVIII, tenían formas cuadrangulares o rectangulares y estaban decoradas con losetas o placas de loza o gres. A partir de los años treinta del siglo XVIII, la complejidad de las formas atormentadas del rococó obligó a los fabricantes de estufas a adaptarse a los nuevos cánones estéticos en los que triunfaron las curvas y contracurvas. La producción de estufas cerámicas era habitual en los países germánicos donde prácticamente todas las habitaciones se calentaban con estufas más o menos suntuosas, según el tipo de vivienda. Este ejemplar de características arquitectónicas, realizado entre 1890 y 1900, se hizo a imitación de las estufas alemanas producidas bien en la fábrica Feilner de Berlín, en la manufactura de Georg Bankel de Lauf en Núremberg o en la Heidelberger Ofenfabrik de Jean Heinstein. Esta última empresa se desarrolló sobre todo a partir de 1881. Se ha conservado un modelo de estilo rococó prácticamente igual a éste en el castillo Augustusburg de Brühl, residencia de Clemente Augusto, príncipe-obispo y Gran Elector de Baviera. El edificio fue construido entre 1725 y 1765 por el arquitecto de la corte, Joseph Effner, pero lo finalizó el decorador y arquitecto flamenco François Cuvilliès el Viejo, formado en Francia con Jacques-François Blondel. Él fue el creador de la estufa en la que, un siglo después, se inspiró la manufactura alemana que fabricó la réplica que se conserva en el museo. M. Casanovas
